Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Baloncesto, balonmano, fútbol sala y voleibol almeriense.
Más de 50 puntos de diferencia, con Conde y Etxarri anotando casi tantos puntos como el rival (21 cada una) y un ambientazo espectacular en el recinto deportivo almeriense.
España arrasa a Rumanía en el clasificatorio para el Europeo y hace vibrar al Mediterráneo.
FICHA TÉCNICA.
ESPAÑA: Irati Etxarri (21), Raquel Carrera (10), María Conde (21), Maite Cazorla (6) y Alba Torrens (6) -quinteto inicial-. También actuaron Queralt Casas (5), (Paula Guinzo (10), Leonor Rodríguez (8), Silvia Domínguez (6), Laura Quevedo (6), Laura Gil (0) y Leticia Romero (8).
RUMANÍA: Nicolett Orban (0), Florina Stanici (16), Dora Ardelean (7), Marta Fodor (0) y Ioana Ghizila (14) -quinteto inicial. También actuaron Katy Armanu (0), Alexandra Ghita (4), Alina Podar (9), Stefania Catinean (0), Anisia Croitoru (2), Bianca Fota (0) y Carla Popescu (0).
ÁRBITROS. Amel Dahara (Francia), Silvia Marziali (Italia) y Alexandre Maret (Francia).
PARCIALES. 24-19; 46-27 (descanso) 70-34; 107-52.
INCIDENCIAS. Partido correspondiente al Grupo C de la clasificación para el Campeonato de Europa de Baloncesto Femenino Absoluto, disputado en el Palacio de los Juegos Mediterráneos, con lleno total en el graderío.
CRÓNICA
La selección española de baloncesto se ha impuesto hoy a la de Rumanía por un contundente 107-52, en un partido plácido y muy cómodo para las de Miguel Méndez, que redondeaba una semana muy positiva en el debut del nuevo seleccionador y que ha supuesto una magnífica e íntima comunión entre el público que ha abarrotado el Palacio de los Juegos Mediterráneos y un equipo que mezcla veteranía y juventud pero que se ha encontrado tremendamente a gusto en el choque.
Un partido en el que el cuadro almeriense apenas ha pasado algún apuro en el inicio, incluso obligando al tiempo muerto, pero que luego ha discurrido por los cauces de la rotundidad y contundencia en el triunfo local, ante un rival que está a años luz de España en potencial y al que se le ha notado en demasía el momento de reconstrucción.
El primer cuarto ha sido muy igualado, con una salida desordenada de las españolas que ha requerido del parón por parte de Méndez, pero luego con Etxarri, María Conde y Silvia Domínguez comandando las operaciones en la selección española, pero con muchas dificultades para abrir brecha puesto que, a cada acción de ataque positiva de las locales, respondía la selección de Rumania con buenos tiros para no permitir la ampliación de rentas y, sobre todo, con una Florina Stanici muy acertada, bien secundada por Dora Ardelean.
Sólo al final de ese primer período se han podido abrir diferencias, yéndose las españolas con cinco arriba al primer mini-descanso, tras el cual, el acuerdo ofensivo y una cierta ‘vuelta de tuerca’ en defensa del combinado de Miguel Méndez ha provocado que España rompa el partido. Las buenas combinaciones interior-exterior entre Conde y Ginzo y un triple de María Conde han sumado para que, en el ecuador del período, España mandara ya por 37-21; y un triple de Queralt Casas, a falta de cuatro, ha colocado ya un rotundo 40-21, que obligaba al tiempo muerto de Daniel Calancea, con un Palacio de los Juegos Mediterráneos enfervorizado y entregado al combinado español.
Tras el tiempo, no sólo no ha reaccionado Rumanía, sino que la presión arriba de España ha provocado que la renta se amplíe algo más, con una María Conde inspiradísima, que se iba al descanso con once puntos en su estadística particular.
La segunda parte, un festival.
El segundo tiempo ha arrancado con intercambio de canastas, hasta que Maite Cazorla ha decidido volver a ampliar algo más la renta hispana, con dos triples consecutivos para el 54-30, que empezaba a dar idea de que el equipo de Miguel Méndez no se iba a conformar con nada de lo que lograra en positivo sobre la cancha del Mediterráneo. Arriba, el público lo pasaba en grande.
Un bloqueo y continuación culminado por un pase interior desde cabecera de Maite Cazorla a Raquel Carrera colocaba un 56-30 que obligaba a Daniel Calancea a solicitar un tiempo muerto, acaso en busca de tratar que el resultado no derivase en escándalo, al menos en ese tercer período. A la vuelta, España no se rendía: saque de fondo y cinco segundos sin ganar. El equipo seguía ‘tragando’, pero su hambre no se resentía.
A falta de dos minutos para el final del tercer período, la renta española llegaba a la treintena de puntos (64-34), en un partido ya roto pero en el que el público seguía disfrutando a lo grande y María Conde seguía sumando, ya con 15 puntos, casi la mitad que el equipo rival al completo.
Con un parcial de 24-7, el más duro del partido, el choque llegaba a su cuarto período no ya roto ni resuelto, sino convertido en un paseo militar para un equipo, el español, que no teniendo apenas resistencia, ha exhibido sobre el parqué del Palacio de los Juegos Mediterráneos no sólo un excepcional estado de forma de algunas de sus componentes, sino también un nivel de conjunción e identificación que puede ser germen de futuros éxitos no escuetos.
Antes del ecuador del último período, María Conde sobrepasaba la veintena de puntos, culminando un contraataque tras robo de balón que evidenciaba que España no estaba dispuesta a bajar el pistón hasta que el choque no hubiera concluido. El mejor reflejo de tal actitud era un marcador que amenazaba con hacerse añicos: 81-40, a falta de 6:27 para la conclusión.
Mientras Errasti tomaba el relevo anotador de una Conde en merecido descanso en el banquillo, Leticia Romero daba minutos de magnífica calidad dirigiendo al equipo en el último período y con España superando la centena de puntos, mientras su rival no llegaba a la mitad del tal guarismo (104-49), cosa que hizo tan sólo a falta de diez segundos.




