Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: Juanjo López ha vuelto a La Tribu, nuestro faro, que nunca dejó de iluminarnos, vuelve a hacerse presente, por Víctor J. Hernández Bru.
Hay personas en la vida que te marcan, que te enseñan el camino sin mover ni un dedo, que se convierten en un perpetuo ejemplo sin aspirar absolutamente a nada. Una de esas personas, que se ha cruzado en mi vida, es Juanjo López. De Juanjo ya hablé hace unos días, con motivo de la visita sorpresa que, junto a un grupo de ‘profes’, le hicimos en las horas previas al partido ante el Alcorcón, para entregarle la camiseta firmada que, gracias a Juan Padilla, nos donó Javi Robles hace meses.
El viernes, en la Patrona, tuve la oportunidad de hablar tres minutos con Javi Robles y le trasladé el agradecimiento de Juanjo, quien un día antes volvió a dejarnos un testimonio de cariño, esfuerzo, sacrificio, bondad y gratitud, que son algunas de las muchas cualidades que adornan a esta criatura absolutamente superlativa.
Juanjo, junto a su mujer Ana y una de sus hijas, Marina, quiso volver a La Tribu después de tres años de penurias físicas y vicisitudes, con un cáncer grave superado, un problema hepático derivado de él y un Covid que lo tuvo en la UCI semanas y boca abajo 17 días.
El testimonio de la entrevista lo podéis buscar en los podcasts de nuestra web de Radio Marca, pero la sensación de plenitud y serenidad que nos dejó la visita a los presentes, a Manolo Soler, Eduardo Ronda, Luis Saracho, Curro Sáez y Paco Gómiz, al Pati, gerente de la Terraza El Kinto y a su equipo profesional y a quienes nos acompañaban en esa Tribu, es absolutamente indescriptible.
Juanjo nos recordó lo importante que es luchar en la vida, creer en lo que uno hace, saber dejarse aconsejar, querer mucho a los tuyos, disfrutar de lo que uno tiene entre manos y, sobre todo, ponerle pasión a lo que se acomete.
Puedo jurar por lo más importante que el faro que para nosotros es Juanjo desde siempre no se ha apagado ni titubeado en ningún momento, que cuando recibía los tratamientos contra el cáncer, él estaba cada día presente en nuestra sintonía, en nuestros programas, en nuestra alma; que cuando perdimos la comunicación con él porque estaba en la UCI y sedado, nunca hemos dejado de pensar que nuestra obligación era hacer lo que él esperaba de nosotros y que cuando hemos ido conociendo su recuperación, cuando nos ha ido refrescando esa brisa agradable de las noticias sobre su mejoría constante, nos hemos sentido revitalizados y reforzados en nuestra pasión que es la radio y la información.
Pero ahora Juanjo ha vuelto a estar presente, ya no sólo en alma sino también en cuerpo, con ese cuerpecillo maltrecho que todavía ha de recuperar muchas de sus fuerzas y sus tonos, pero ha vuelto. No sé si vendrá todas las semanas o una vez al año, dependerá de sus fuerzas, pero estoy seguro de que se sentará en La Tribu cada vez que ellas se lo permitan y de que, cuando ello no pueda ser, su silla estará ocupada por todas esas convicciones, ejemplos y espíritu de vida que Juanjo representa para todos nosotros.
Sí, sé que nunca te has ido, pero una lágrima resbala por mi mejilla cuando salgo a la calle y grito, fuera de mí, aquello de… ¡Bienvenido de nuevo, amigo!



