
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEO BLOG #Minuto92: Hacen falta más ‘Carvajales’, por Víctor J. Hernández Bru.
Nunca he estado a favor de la filosofía de que el fútbol no debe ser politizado. Sinceramente, a mí me da lo mismo que es lo que se tiene que politizar o no. Al fin y al cabo, la política es la génesis de la administración de los estados y, si ésta es buena, si se hace bien, no veo razones para que no se ramifique hasta donde sea necesario.
Sin embargo, los mismos que siempre han sostenido esa teoría totalitaria y poco respetuosa con las libertades, sobre todo con la de expresión, son los que ahora vienen rasgándose las vestiduras por el hecho de que un ya veterano jugador profesional de fútbol, importante en la consecución del título de campeón de Europa de la selección española, no haya sido lo suficientemente efusivo, cariñoso o pelota con el presidente del gobierno, Pedro I El Falso-Pedro Chapote.
No, no es que Dani Carvajal se haya negado a visitar al presidente del gobierno para presentar la Copa, o que se haya negado a darle la mano o que directamente le haya escupido en ella. No. Aquí el problema es que Dani, por cierto, como otros varios de sus compañeros, no fue cariñoso, cercano, lisonjero, tierno, zalamero o cortés con el tipejo que firma una tarjeta de servicios con méritos como pactar el gobierno con el partido de la ETA, cambiar las leyes para que se vayan de rositas los independentistas que trataron de dar un golpe de Estado contra la unidad de España, algunos de los cuales se fueron del país para no rendir cuentas ante la Justicia, haber concedido indultos que había prometido que no daría, haber aprobado una Ley de Amnistía que había jurado que no aprobaría y, en general, haber convertido el país en un lodazal social-comunista en el que, por ejemplo, se persigue a los medios de comunicación independientes que cuentan la verdad.
Dani le dio la mano al presidente del gobierno y lo hizo mirando para otro lado, protagonizando un pequeño gesto de protesta por la intolerable conversión de este país en una dictadura bananera en la que no se respetan muchas de las libertades que nos habíamos ganado los ciudadanos durante casi medio siglo. Y junto a él, otros también tuvieron pequeños de rebeldía, no aplaudiendo las palabras de Pedro Chapote o también mirando para otro lado al darle la mano. De hecho, se dice que fueron los jugadores los que se negaron a que Pedro I El Falso bajara al vestuario para felicitarles por la victoria tras el partido o que fuera él quienes les entregara la Copa, obligando a que fuera el jefe del Estado, el Rey, que es a quien le corresponde.
Yo no estoy en las mismas circunstancias que Dani Carvajal: mi padre no es un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, no estuvo destinado en Cataluña cuando se produjeron los disturbios del 1-O tras el golpe de estado independentista y no fue denominado “Piolín” por el miserable de Pedro Chapote. Pero yo no me habría conformado con mirar para otro lado al saludar a este tipejo. Como mínimo, yo jamás habría ido a rendirle pleitesía. Ni deber institucional ni gaitas: un tipo así no merece ninguna consideración institucional, como él tampoco las ha tenido ni con la selección ni con el Rey de España. ¡Hacen falta más ‘Danieles’, hacen falta más ‘Carvajales’!




