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VÍDEOBLOG #Miedodequé?: Nuevo episodio de cómo los gestores de la UD Almería atentan contra la Constitución y buena parte de Almería calla, mira para otro lado o aplaude

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEOBLOG #Miedodequé?: Nuevo episodio de cómo los gestores de la UD Almería atentan contra la Constitución y buena parte de Almería calla, mira para otro lado o aplaude, por Víctor J. Hernández Bru.

En España, vivimos en una democracia desde el año 1978. Vivir en democracia significa que las normas están por encima de las percepciones, opiniones y gustos particulares de cada uno, que las normas hay que cumplirlas nos gusten o no y que, además, la propia estructura democrática permite cambiarlas, si es lo que prefiere la mayoría.

En nuestra democracia, es la Constitución de 1978 la que rige esa convivencia. Y en ella, el artículo 11, titulado ‘Libertad de expresión y de información’, consagra en su primer apartado que “Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras” y, en el segundo, que “Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo”.

La UD Almería es un club de fútbol que, como todos, levanta pasiones y las pasiones, en ocasiones, nublan la vista de quienes se dejan llevar por ellas. Se trata de un club que ha tenido sus momentos de mayor y de menor gloria y que, desde hace cinco años, es propiedad de un ministro de Arabia Saudí, país sometido a un régimen totalitario en el que no se respetan algunos de los más importantes derechos humanos.

Yo no tengo ni idea de hasta qué punto Turki Al Sheikh, que es el propietario y lleva mucho tiempo sin venir por aquí y sin preocuparse demasiado por el proyecto, es consciente del modo de proceder del hombre que ha colocado al frente del proyecto deportivo, pero desde luego que las formas de éste son calcadas a las de cualquier régimen totalitario.

Nos hemos acostumbrado a que el funcionamiento del club con todo, con los grupos de aficionados, con las instituciones, con los proveedores e incluso con los patrocinadores y, por supuesto, con los medios de comunicación, se basa en la ley de que ‘el que se mueve no sale en la foto’.

He contado muchas veces el intento de chantaje al que fui sometido por parte del Mohamed El Assy, que es como se llama el CEO del club, para no publicar una noticia muy delicada de su ex jugador, Sadiq Umar, que había sido detenido y había pasado una noche en el calabozo por un asunto relacionado con la violencia de género.

A raíz de la publicación, el señor El Assy ordenó que se me prohibiera la entrada al Estadio de los Juegos Mediterráneos, el estadio que es propiedad de la ciudad de Almería aunque su uso esté concedido al club, que hemos pagado con los impuestos de todos los almerienses y, en este caso, de todos los españoles porque lo financió el Consejo Superior de Deportes. Casualmente, en ese mismo momento, apareció una pancarta en la puerta del recinto con mi foto e insultos hacia mí.

Buena parte de Almería ha normalizado tal barbaridad: los ha habido, mamarrachos y bufandas con patas, que lo han aplaudido; otros, incluyendo las instituciones como el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta y la subdelegación del Gobierno Central, han mirado para otro lado ante este atentado contra la libertad de prensa, el derecho a la información y las libertades personales de un ciudadano español. Se ve que les importa poco el abuso de las libertades mientras a ellos no les salpique.

Esta semana ha sido dura en la UD Almería. El proyecto para volver a Primera, tras la peor temporada en la historia del club y rozar el título de peor equipo de la historia en España, ha saldado los cuatro meses que ha tenido para fichar con una sola incorporación y logrando traspasar sólo a dos jugadores, conformando un plantel sin delantero centro puro, sin un mediocentro de garantías y con cuatro centrales, dos que fueron suplentes la última vez en Segunda, un mediocentro reconvertido y un jugador que por ahora no ha contado para Rubi.

Junto a ello, el club ha visto cómo se publicaba el listado de topes salariales y el Almería, en ese listado, es el único equipo de los de LFP que no ha logrado incrementar el límite ni por medio de venta de jugadores ni por medio de patrocinios. De hecho, el lugar del espónsor principal de su camiseta está en blanco y el nombre del estadio también. Ello ha provocado que la Liga coloque a la UDA como uno de los cinco equipos que ha excedido su tope salarial y, por tanto, que no puede fichar con la regla del 1×1: esto quiere decir que sólo puede emplear en fichajes un porcentaje de los traspasos que consiga.

Nosotros hemos contado todo esto. Otros lo han obviado y algunos incluso lo han contado al revés, diciendo que la situación de la UDA es estupenda Allá cada cuál y cada uno sabrá por qué. La repuesta del club ha sido eliminar a mi compañero de José Luis Pascual, que representa a Marcador Radio Almería y a EsRadio Almería, del listado de envíos de notas de prensa a través del correo y del chat profesional de whatsapp en el que están todos los medios que siguen al club. Sin explicación.

Pascual, un profesional excelso, ha pedido explicaciones y se las ha dado, por así decirlo, el jefe de prensa, un tal Javier Rufete al que no tengo el gusto de conocer, que le ha dicho que la explicación está en el programa del pasado viernes, que fue posterior a la decisión de expulsar a Pascual al tiempo que tenía los santos pantalones de hablarle de respeto, de información y de periodismo a Pascual. ¡El jefe de prensa de un club que veta a periodistas y a medios, que chantajea y que prohíbe el acceso a su estadio! Mira, Javier: ni te conozco ni me hace falta. Dices que llevas muchos años de profesión. Yo, concretamente, 27. Y después de tu actuación de ayer, tengo clarísimo que tú no eres un periodista sino un mamporrero exactamente igual que tu compañero. Que se limita a limpiar la chaqueta del señorito, ejecutando acciones que van contra las más esenciales normas de la defensa de la que debería ser tu profesión.

Ayer fue el cartel y el veto de entrada al Estadio. Hoy la expulsión de los canales de comunicación del club y mañana no lo sabemos. Como no sabemos qué harán con quien se atreva a llevarles la contraria. Pero sí tengo muy claro que, aunque muchos no reaccionen ante este abuso, nosotros estamos haciendo lo que tenemos que hacer, que es contar la verdad de lo que ocurre. Si hay algo en lo que se demuestra que estamos equivocados, estaremos encantados de rectificar.

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