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VÍDEO BLOG #Minuto92: Un club que se permite decirle a un periodista, en plena rueda de prensa, cómo debe hacer sus preguntas, es un club que no cree en la libertad (ya se sabía)

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEO BLOG #Minuto92: Un club que se permite decirle a un periodista, en plena rueda de prensa, cómo debe hacer sus preguntas, es un club que no cree en la libertad (ya se sabía), por Víctor J. Hernández Bru.

Quienes tengan la costumbre de seguir este espacio, seguramente hoy estarán pendientes de qué es lo que voy a decir de los nefastos primeros 80 minutos del partido que la UD Almería le empató este domingo al Éibar, o de los 6 puntos de 18 posibles que acumula el conjunto rojiblanco en este arranque liguero, o de la dramática facilidad defensiva que sigue mostrando el cuadro de Rubi, o de las increíbles lecturas de partido que el técnico catalán sigue haciendo tras los partidos, este año más que nunca; o, por qué no, de los buenos diez minutos finales del cuadro almeriense.

Vamos a hablar sobradamente de todo ello a lo largo de la semana, pero me vais a permitir que, como además de persona, almeriense, ciudadano y aficionado de la UDA, soy periodista, hoy le dedique estos minutos a lo que, sin duda, es lo más grave que aconteció en el transcurso de las cuatro horas de retransmisión que cada fin de semana le dedicamos al conjunto rojiblanco.

Os habla, como sabéis, el único periodista de España que tiene vetado su acceso a un recinto deportivo, un recinto que además es de titularidad pública, aunque su explotación esté concedida al club. Y por tanto, os hablo del único club de España que se permite prohibir el acceso a un campo deportivo a un periodista, como si en lugar de una Constitución, aquí lo que rigiese fuera la ley de la selva o la del lejano Oeste.

Vengo diciendo, desde hace tiempo, que la gravedad del asunto, con ser muy grave, no se queda en la vulneración de derechos y el incumplimiento de la Constitución, sino que supone algo aún más preocupante, como es la sensación de impunidad del actuante y, seguramente más relevante aún, el clima de connivencia y anulación de la independencia periodística que eso supone.

Si en una ciudad mediana como Almería, al periodista que cuenta determinadas cosas que no gustan en una organización, en este caso en un club, se le prohíbe ir, se le priva de su libertad de prensa y a sus seguidores de su derecho a ser informados, y si nadie hace nada al respecto ni hay reacción alguna ni siquiera entre el colectivo informativo, lo que se ha creado es un clima de ‘omertá’ que fundamentalmente conocemos del período de la mafia.

El domingo, tras el partido, tras un nuevo desastre del equipo, un informador, Juan Antonio Manzano, preguntó a Rubi acerca de si es consciente de que hay muchos aficionados que ya han asumido, visto lo visto hasta ahora, que el objetivo de este año no es subir sino permanecer en Segunda. Rubi respondió negando la mayor y la rueda de prensa continuó. Y a la siguiente vez que el informador pidió la palabra, el jefe de prensa del club, que dirigía el acto, antes de dársela, le advirtió textualmente “a ver si esta pregunta puede ser un poco más positiva que la anterior”.

Soy consciente de que habrá quien no le dé ninguna importancia a esto, pero periodísticamente no es que la tenga, es que es de una gravedad extrema. Y socialmente aún más. Las palabras del tal Juanjo ‘Mamporrero’ suponen la constatación en público de lo que venimos diciendo desde hace tiempo: que estamos ante un club que ha construido, no sabemos con qué argamasa, un sistema en el que el que se mueve no sale en la foto, en el que es el propio club el que decide qué se dice y cómo se dice; en el que hay continuas llamadas de atención a modo privado para ir conduciendo los actos informativos, pero que ahora ya, sin caretas ni pudor, se exhibe todo ello de manera pública, con todos los medios de comunicación de España conectados en ese momento.

En un país en el que el gobierno social-comunista intenta aprobar leyes para premiar a los que cuentan las cosas de la manera que a él le interesa y que riega de millones de dinero público a los que le bailan el agua, hasta ahora ningún político se ha atrevido a llegar tan lejos. ¿Nos podíamos imaginar al jefe de prensa del gobierno dar la misma indicación a un periodista parlamentario o destacado en Moncloa? Por fortuna, repito, con todo lo que está haciendo el gobierno en contra de la libertad de prensa, esto sería impensable.

El club ha traspasado tal frontera, repito una vez más, sin ningún tipo de disimulo ni complejo. Y lo peor no es que lo haya hecho, sino que nadie en esa sala de prensa, ni fuera, ni siquiera el mismo protagonista de la ‘indicación’, siquiera se ha perturbado mínimamente. Querido oyente/lector: tú sabes perfectamente lo que significa todo esto y lo que supone que los protagonistas de la información puedan conducir a los periodistas hacia dónde sí y hacia dónde no pueden dirigir su labor informativa. Y sobre todo, tú sabes, ahora más que nunca, por qué este medio y este periodista están vetados en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

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