Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Que El Assy no nos quite la emoción, por Víctor J. Hernández Bru.
Futbolísticamente, ha terminado un verano marcado por el divorcio entre gran parte de la afición y el club y con un único culpable: el club, concretamente en la persona de su CEO y director general, Mohamed El Assy. De él salen todas las absurdas decisiones que vienen alejando paulatinamente a la gente de la entidad desde hace años, por la sencilla razón de que, para él en su filosofía, su cultura y su educación, la gente sobra; en realidad, sobra todo lo que no le permita llevar el tren de vida que lleva, o sea, sobramos todos menos el que le paga el sueldo.
Durante el verano, hemos visto castigos económicos a los abonados en forma de subida de precios por no haber ido al número de partidos que al señor El Assy, a posteriori, le han parecido los adecuados; hemos visto mentiras sobre el número de abonados para justificar estos castigos; hemos sido testigos de un partido de presentación en el que no se ha presentado al equipo, al que se le ha vuelto a arrebatar el título de ‘Trofeo Juan Rojas’, para el que se han cobrado diez euros a los ya de por sí castigados abonados y entre 60 y 120 a los no abonados, para luego regalar más de la mitad del aforo en entradas y para no tener agua durante buena parte del partido en los ambigús y abrir menos de la mitad de los tornos, creando kilométricas colas a la entrada que han reportado retrasos de más de media hora para entrar en el campo; hemos asistido a ocho fichajes de jugadores de clase media para sustituir a las estrellas del equipo que se han marchado y alrededor de un mes sin ni una sola incorporación; al vergonzante episodio de seis jugadores profesionales apartados del equipo para presionarlos a fin de que se busquen ellos una salida; a un mes de trabajo de los fichajes sin ser presentados y sin que hayamos conocido siquiera su voz; y todo ello y mucho más, sin ni una sola explicación por parte del CEO de la entidad, que no tenemos ni idea, un verano más, a qué ha dedicado su tiempo.
Pues bien; nada de esto nos puede quitar la ilusión por nuestro club. Porque el club no es de El Assy ni siquiera de Al-Khereiji, aunque éste sea su supuesto propietario administrativo, a pesar de que tampoco nadie nos ha explicado sus relaciones con el anterior, Turki Al Sheikh. El club es nuestro, es de Almería, es de los almerienses. Confundir el club con su dueño es una tentación golosa, pero inadecuada.
Yo la tuve, lo confieso, cuando este caballero colocó o dejó colocar (que aún no se sabe, tras tres años) una imagen mía en la puerta del estadio tachada y dentro de una señal de prohibido, con un texto infame y trolero en el que me acusaba de racista, a lo que unió la inconstitucional y antidemocrática prohibición de hacer mi trabajo informativo desde el estadio. Un día me descubrí a mí mismo tentado de renegar de mi club, del club de la ciudad, del club del que mi hijo colecciona camisetas y al que a mí me apasiona animar desde la grada junto a él cuando no estoy trabajando.
Pero la tentación me duró un minuto, porque repito, éste es mi club y no va a venir nadie ni desde Egipto ni desde Arabia ni desde Las Chimbambas para arrebatarme la pasión por él. A todos los que os habéis sentido agredidos y atacados por las medidas instauradas por el CEO del club, os aconsejo lo mismo: no olvidéis que una cosa es el señor El Assy y otra cosa es el club, nuestro club. Que El Assy no nos quite jamás la ilusión.




