Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Todas las noticias de la Unión Deportiva Almería.
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: La protocolización del deporte ante una tragedia como la del domingo, por Víctor J. Hernández Bru.
Lo decía Rubi, el pasado domingo, un rato después de haberse suspendido el Ceuta-UDA y creo que lleva razón. El técnico se mostraba sorprendido, no por el hecho de que se hubiera aplazado el encuentro, ni mucho menos; sino por la circunstancia de que estas cosas no cuenten ya con un protocolo más o menos estructurado y que dictamine qué es lo que hay que hacer, no dejando la decisión a lo que en cada caso particular decidan los equipos y el colegiado.
Le he dado vueltas al asunto desde entonces y realmente me parece una situación tremendamente complicada y es posible que el protocolo dictado sea, precisamente, que no haya protocolo. De otra manera no se entiende que no haya unas normas prestablecidas que señalen justamente lo que hay que hacer en cada momento.
En un fútbol en el que hay normas hasta para lo que hay que hacer con los tapones de las botellas de agua, no parece planteable el que se hayan olvidado normalizar cuáles son los pasos a seguir cuando fallece un aficionado en la grada de un estadio durante un partido de competición oficial.
Más bien tiene pinta de que se haya dejado, deliberadamente, la decisión en manos de quienes allí están, en función de las circunstancias.
Como ya dije ayer, por más vueltas que le doy, no termino de encontrar ni una sola ventaja para la familia del fallecido el hecho de suspender el partido o aplazarlo. En esas circunstancias, lógicamente, la familia ya está en otras cosas, acompañando a su ser querido, asumiendo la pérdida y centrándose en los preparativos de los tristes acontecimientos que les esperan.
Sin embargo, el aplazar el partido sí que tiene consecuencias verdaderamente incómodas para el resto de la comunidad. Repito, como dije el lunes, que es evidente que la vida de la persona y la desgracia vivida se pone inmediatamente por delante de cualquier otra cosa y, por supuesto, del partido, pero insisto en que no termino de ver en qué le beneficia el hecho de no jugarse.
Sin embargo, entiendo que quizás esa indefinición viene más bien por el lado de la enorme variabilidad de casos que pueden darse. Porque estoy convencido de que si el fallecimiento se produce en el minuto 80, el partido se habría terminado. E incluso, si el aficionado sufre su dolencia en el estadio pero es trasladado al hospital y allí termina perdiendo tristemente la vida, también se habría terminado el encuentro.
Pero, ¿y si el fallecido es un familiar directo de uno de los jugadores que está sobre el terreno de juego? O incluso, ¿y si es un integrante del cuerpo técnico o un jugador? Ya hemos vivido este tipo de casos, por ejemplo, con la muerte de Antonio Puerta. Aquel partido se terminó de jugar. Entiendo que, hoy por hoy, esto sería impensable. Y también entiendo que, dado ese abanico de diferentes posibilidades que se puede dar para estos casos, resulte difícil parametrizarlo y establecer normativas, aunque obviamente sería lo deseable.



