
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Ha venido la semana entretenida en lo social en la UD Almería. Tal y como se esperaba ya tenemos de vuelta, si así se puede decir, a la inefable Mónica Ruiz en la presidencia de la Federación de Peñas. Digo que es un decir porque aunque es la segunda etapa de esta señora en este cargo, en la primera se limitó a ostentarlo de forma irregular, sin serlo, usurpando un cargo que nunca dejó de ser de Baldomero Titos, ahora vicepresidente, todo queda en casa. Fingiendo ser la mandataria llegó a pedir dinero a las principales instituciones para organizar el Congreso Nacional de Peñas, un auténtico escándalo del que siguen sin depurarse responsabilidades.
Que una persona haya estado cinco años ejerciendo como presidente de la Federación de Peñas sin serlo ya debería ser motivo suficiente para inhabilitarla de por vida para esos menesteres, si administrativamente no está contemplado, al menos habría que esperar un mínimo de vergüenza de la señora Ruiz y descartar un regreso que ya es una realidad y que no va a hacer más que aumentar, más si cabe, la brecha que hay entre las peñas rojiblancas.
En su delirante mandato, Mónica Ruiz se ha dedicado a crear dos grupos entre las peñas, los afines a la suya, que no es más que parte de la campaña publicitaria permanente que mantiene sobre su negocio y sobre ella misma, y los discordantes, que han pagado su postura a la hora del reparto de entradas, viajes y otras muchas cuestiones con las que se les ha venido castigando por parte de la que en realidad no era presidente. Ruiz, una dictadora del tres al cuarto, ha llegado incluso a mantener dos grupos de whatsapp vinculados con la Federación, uno con todos los presidentes y otro solo con los presidentes amigos que es en el que se han ido articulando las decisiones, a espaldas de los disidentes.
De este modo, las elecciones celebradas hace unos días solo vienen a alargar un ciclo negro en esta entidad, entregada en cuerpo y alma a la obra de El Assy, con la capacidad de crítica anulada a cambio de las cuatro prebendas otorgadas por el fiestero CEO y a mayor gloria, insisto, de esa permanente campaña publicitaria que Mónica Ruiz hace de sí misma, con el fútbol como mera excusa, ya que también lo intentó en otros ámbitos como la política, igualmente, con escaso éxito.




