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VÍDEOBLOG #Minuto92: Al consejero Fernández Pacheco le parece anómalo que la UDA nos vete la entrada al Estadio

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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEOBLOG #Minuto92: Al consejero Fernández Pacheco le parece anómalo que la UDA nos vete la entrada al Estadio, por Víctor J. Hernández Bru.

Tres fueron las cuestiones relacionadas con el deporte y con la UDA que le planteé al consejero de Agricultura y presidente del PP de Almería, en la larga entrevista de una hora que emitimos este miércoles en esRadio Almería: le pregunté por el procedimiento para la compra-venta de los terrenos de El Toyo, por los posibles cambios en las calificaciones de dichos terrenos y, por supuesto, por el vergonzoso veto de la UD Almería a nuestros medios a Marcador y a esRadio.

Como es lógico, al consejero Fernández-Pacheco le parece “una anomalía” que la UDA no nos permita entrar al Estadio, que no nos trate como al resto de medios, que no nos acredite para los partidos como visitante, que no nos mande comunicados ni nos permita entrar a la sala de prensa.

Faltaría más. ¿Cómo no le va a parecer una anomalía algo que es profundamente anticonstitucional y antidemocrático? Podemos pensar que tampoco es nada de otro mundo decir esto. Lo que ocurre es que son pocos los políticos que se pronuncian al respecto con contundencia y Ramón lo hizo, añadiendo que lo que tendría que suceder es que haya medios que discrepen y sean críticos con la gestión el club y no por eso sean vetados.

Me decía ayer uno de nuestros ‘profes’, Paco Gómiz, que ya está un poco cansado de quienes, ostentando responsabilidades institucionales, se pronuncian en este sentido, pero luego no hacen nada. Y claro, la pregunta es qué es lo que pueden hacer las instituciones. Pues seguramente mucho, seguramente obligar al CEO de la UDA, a ‘Míster Chalé – Míster Pancarta’ a cumplir con las normas democráticas y a respetar los derechos y libertades vigentes en el país en el que vive. ¿Y cómo? Pues sencillamente, aislándolo si no lo hace, no admitiendo y sosteniendo ningún tipo de trámite con el club mientras esta “anomalía” suceda. Pero claro, en una sociedad con estas dosis de putrefacción, en la que el resto de los medios de comunicación, podridos, putrefactos, no sólo toleran, sino que en algunos casos incluso celebran estos excesos antidemocráticos, creo que al consejero seguramente no se le pueda pedir mucho más.

También le pregunté por el proceso de venta de los terrenos de El Toyo II por parte de la Junta al club rojiblanco, o mejor dicho, a una empresa propiedad de Turki Al Sheihk. Le planteé las dudas que siempre me ha ofrecido el proceso, el hecho de que el club haya comprado 270 hectáreas para hacer una ciudad deportiva que sólo ocupa trece y que esos terrenos se hayan vendido por 11.2 millones de euros, infinitamente por debajo del precio de mercado. Su respuesta en esto no fue tan contundente, pero él mismo explicó que porque no tiene constancia de ninguna irregularidad.

Finalmente, a propósito de ese proceso, le pregunté si es posible que el uso de esos terrenos, parte de los cuales están afectados por protecciones ambientales especiales, sea cambiado y en esto sí que fue tremendamente claro: “Si alguien piensa que esas protecciones se van a modificar para construir torres y hoteles, ya te digo yo que no”. Pues mira, a lo mejor estoy muy complaciente en estos días, pero si a mí la Junta, y el consejero es la Junta, me asegura que no se va a edificar en unos terrenos en los que en el momento de la venta no se podía edificar, yo me quedo tranquilo.

Y no precisamente porque me preocupen esas protecciones ambientales: por mi parte, estoy absolutamente a favor de que ahí se pueda edificar, como se ha edificado en el resto de El Toyo. Pero lo que no me gusta es hacer el tonto. Yo añadiría que si el propietario que ha comprado esos terrenos a precio de ganga alguna vez recibiera permisos para urbanizar y vender pisos y hoteles, que fuera siempre pagando la enorme diferencia entre lo que ha abonado en la compra y el precio real de mercado si se cambia el uso de los terrenos. Es lo justo, ¿no?

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