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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Normas más que sospechosas que nos ha hecho tragar la LFP, por Víctor J. Hernández Bru.
Leo con inquietud que hay un no pequeño grupo de bares y establecimientos de hostelería que han sido multados por proyectar fútbol sin estar dados de alta en un programa especial que la televisión a la que la Liga de Fútbol Profesional le tiene concedidos los derechos televisivos de su espectáculo.
Estos establecimientos no han pirateado los partidos de Primera y Segunda División ni mucho menos, sino que simplemente pagan la licencia normal de esa plataforma televisiva, pero como no se adhieren a la modalidad de ‘bares’, es decir, como no pagan mucho más por el mismo producto, entonces son multados.
Sinceramente, tengo muy serias dudas de la legalidad y la constitucionalidad de esta medida, porque no entiendo por qué demonios hay que pagar diferente por el mismo producto, en función del uso que se vaya a hacer de él.
Ello, amén de que la medida es absoluta e indiscutiblemente injusta, puesto que se dedica a discriminar y castigar a los bares y restaurantes, que como cualquier otra pyme o autónomo, siempre son castigados por cualquier motivo en esta sociedad nuestra, en este país nuestro.
De hecho, si un pequeño bar pone el fútbol para las tres mesas que tiene en su interior, es decir, para una decena de clientes, ha de pagar mucho más dinero porque es obligado a adherirse a esa modalidad de ‘bares’ de Movistar; mientras que si cualquiera de nosotros invitamos a veinte amigos a ver el fútbol en nuestra casa, entonces podemos pagar la modalidad individual, sin temor a las multas que sí se le administran a los restaurantes.
Es como si la LFP tuviera derecho de pernada para casi todo, como si fuera la dueña del cortijo y se le tuvieran que permitir todos sus caprichos y exageradas medidas. Todo empezó cuando les dio por discriminar y atacar a las emisoras de radio, a las que cada semana les cobra por entrar a los estadios a retransmitir, saltándose a la torera la libertad de prensa y el derecho a la información y restringiendo su ubicación a lugares peores que los que reserva a la televisión con derechos. Por cierto, los medios escritos no han de pagar ese canon que sí se obliga a pagar a las radios, sin que ninguna ley ni ninguna explicación jurídica sustente tal aberración discriminatoria.
Una vez más, se cumple aquello de que cuando uno tolera una injusticia, por pequeña o grande que sea, está abriendo la puerta a que otras de mayor tamaño entren cómoda y libremente por la puerta. La pregunta es, ¿por qué se tolera todo esto a la Liga de Fútbol Profesional?


