Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Otra vez la vergüenza de la violencia en el deporte, en concreto en el fútbol, por Víctor J. Hernández Bru.
Sinceramente, tenemos un problema. Y grave. La intolerable vergüenza que hemos vivido este fin de semana en el Huesca-Zaragoza, con el zángano ése del portero oscense, el tal Andrada, pegando un puñetazo al capitán azulgrana Pulido, no es nada inhabitual. El mismo lunes me sentaba en La Tribu con Edu Ronda y me contaba otra parecida en la liga de veteranos de la que él es delegado, entre el Cuevas y el Garrucha. Y como ésas, muchas.
La violencia está ahí, en la sociedad. Y en determinadas manifestaciones mucho más. Y el fútbol es una de ellas. Y culpables hay muchos, desde los que lo protagoniza y los que lo alimentan hasta los que miran hacia otro lado o quienes, seguramente todos, no hacemos lo suficiente para poner nuestro granito de arena que consiga, junto a otros muchos, erradicar esta mierda de una vez por todas.
Lo he dicho mil y una veces: esto nace en esos padres que insultan al árbitro en un partido de niños de diez años, en la constante fabricación de paranoias y conspiraciones desde los medios de comunicación, en la justificación de comportamientos violentos, en un reglamento laxo y tímido a la hora de echar materialmente del deporte a quien se muestre violento, en fin, en todo.
Esta semana hemos asistido a las bochornosas declaraciones de un periodista como José Luis Sánchez, de La Sexta, en El Chiringuito, en las que afirmaba, tras un supuesto error arbitral, que “tendrían que ir todos a por el árbitro, a por el árbitro”. Sencillamente repugnante, pero no menos que otras muchas justificaciones o demandas de violencia.
Lo de Andrada es más que suficiente para que ese señor, además de recibir una denuncia penal, sea inmediatamente expulsado del fútbol, que no tenga ninguna oportunidad más. Es evidente que él no está preparado para convivir deportivamente y mucho menos para ser ejemplo para nuestros niños. Pero además, expulsándolo, seguramente se sentarán las bases para que otros violentos al menos se lo piensen.
Muchos, en Almería, nos hemos sentido agredidos en la cara de Jorge Pulido, pero ya no por el hecho de que en la próxima temporada será jugador de la UD Almería, sino porque en él vemos a nuestros hermanos, a nuestros amigos, a nuestros hijos, siendo víctimas de una asquerosa agresión por el mero hecho de que un hijo de mala madre no sabe perder.
Repito una y mil veces más: los violentos, fuera del fútbol. Si no, mientras esto no suceda, jamás conseguiremos devolver la deportividad y el deporte al terreno de juego y mucho menos a las gradas. La tibieza en este aspecto es sinónimo de complicidad. Y hay demasiado en juego como para arriesgar.




