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VÍDEOBLOG #Minuto92: Da vergüenza escuchar a algunos hablar de árbitros

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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

VÍDEOBLOG #Minuto92: Da vergüenza escuchar a algunos hablar de árbitros, por Víctor J. Hernández Bru. Foto Santi Otero (Burgos).

A estas alturas, uno no sabe si ha sido el fútbol el que ha contagiado a la política su pasión por la mentira o ha sido al revés. El caso es que políticos y gentes del fútbol, y ahí incluimos a jugadores, entrenadores y directivos, se han lanzado a tumba abierta por el desfiladero de la trola sin ningún rubor ni miedo a quedar como Cagancho en Almagro cuando, día a día, son descubiertas sus mentiras y sus visiones diferentes de la realidad, en función de si ésta les conviene más o menos.

La salsa que le faltaba a la ensalada de trolas en el fútbol eran las redes sociales, donde los aficionados se convierten en supuestos profesionales del análisis, pero siempre bajo el tamiz de esa bufanda que les suele tapar la visión, y los profesionales de verdad, ya sean de la pelota o de la crónica, van cambiando de criterio de forma vergonzosa en función de la ubicación de cada ascua y cada sardina.

Da vergüenza escuchar a algunos entrenadores pasar de pedir que se deje a los árbitros trabajar en paz y sostener el discurso ese tan políticamente correcto de que “unos días te dan y otros te quejan”, a sostener discursos de confabulación judeo-masónica y volver después a pedir ecuanimidad y distancia.

En esto, en el gremio de los entrenadores, que posiblemente sean un reflejo de la sociedad en general, no hay muchos que se respeten a sí mismos a la hora de respetar lo que decían ayer sobre la misma cosa. Prácticamente todos se esmeran en el juego de afirmar con rotundidad hoy lo contrario que proclamaban ayer, con una naturalidad que da miedo.

Ahora, de lo que se trata es de condicionar a los árbitros, en este tramo final del campeonato, como si los árbitros fueran cuatro imbéciles que van a cambiar su opinión sobre una jugada por el hecho de que dos días antes, o una semana, un entrenador implicado se haya quejado de persecución.

En esto, siento tener que decir es aquí en Almería tenemos un diplomado ‘cum laude’. Basta repasar lo que decía Rubi hace unos meses sobre el hecho de que “los partidos se decidan a cientos de kilómetros del campo y en una habitación con pantallas y frames” y lo que afirmó en Santander, a propósito de la tarjeta a Lopy y un lacónico y ambiguo “esto ya nos ha pasado muchas veces” y compararlo con su discurso en Burgos tras el partido.

En la sala de prensa de El Plantío, Rubi justificó que la intervención del VAR no supusiese el señalamiento de penalti en la acción de Bonini, demostrándose a sí mismo que las decisiones no se toman ni por frames ni por pantallas sino por la intervención humana; y se inventó literalmente dos criterios que no figuran en la norma a la hora de justificar un penalti por manos: la voluntariedad y la dirección de la pelota.

Para Ramis, técnico contrario, la jugada sirvió para concluir que “no recuerdo ninguna decisión que haya favorecido al Burgos esta temporada”. Uno, el otro y todos los demás, tampoco merecen más comentario. Si la vergüenza, el rigor y la coherencia puntuasen para la clasificación, estoy convencido de que nos evitaríamos estos sofocantes espectáculos.

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