RadioBlog: Minuto 92

El verde martillo pilón

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Decía el pasado viernes, ese Sócrates del voley que llamamos Piero Molducci, que le cansa mucho el hecho de que todos los años él trabaja con jugadores que en la seguiente temporada se encuentra enfrente, como oponentes.

Un día después, el nuevo pero viejo rico del voleibol patrio, Can Ventura Palma, hincaba la rodilla en el Pabellón Moisés Ruiz, con todos sus millones, con todos sus refuerzos, con sus tres fichajes procedentes de Unicaja.

Esto acaba de empezar, pero el triunfo ahorrador en la segunda jornada de liga le da el máximo sentido a las palabras del italiano que comanda los destinos de Unicaja. Debe ser tremendamente aburrido ver cómo, cada año, los demás se empeñan en destronar a los almerienses de su cetro a base de millones, sin caer en la cuenta de que el talento tiene mayor peso en la balanza de los resultados.

Can Ventura Palma ya era adulto cuando aquel Unicaja de Moisés Ruiz y compañía entró dando una patada en la puerta en el olimpio del voleibol español. Luego, por unas razones o por otras, se cansaron de ver a los de Almería subidos en lo más alto del podio y dieron un paso atrás.

Esta temporada, con el millonario Damián Seguí a la cabeza, han vuelto prometiendo títulos y una pretendida supremacía que, a lo visto el pasado sábado en el Pabellón verde, les va a costar un poco más conseguir.

Hoy nos vista por aquí Ramón Sedeño, otro que no se cansa de ganar títulos como presidente de Unicaja. Algún día nos contará, quizás hoy mismo, cómo fue aquella conversacion con Molducci de la cual salió la segunda etapa del técnico en el equipo ahorrador.

De momento, los millones de Palma, muy legítimos ellos, tendrán que seguir esperando un poco a que llegue su hora. No digo yo que no vayan a ganar la Liga; ni siquiera me atrevo a descartar que repitan el triplete con que Unicaja adornó el pasado año su ya laureada trayectoria.

Pero hoy por hoy, tras dos jornadas de Liga, los baleares tienen que seguir mirando la parte de atrás del veloz y poderoso vehículo ahorrador, del verde martillo milón. Acaso los millones pesan demasiado para adelantar en este circuito.

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