
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Que la Unión Deportiva Almería es un club en venta es algo que sólo saben los vivos y los muertos.
No lo negó ayer Alfonso García, aunque tampoco fue muy claro hablando. Le preguntaron sobre el particular y respondió con una faena de aliño, con un quiero y no puedo, con un quiero decir que sí pero he de estar cauto.
El fútbol es un negocio y nadie debe ver algo ilícito en ello… porque no lo hay.
Criticar a Alfonso García porque quiera ganar dinero con el Almería es una forma de hipocresía como otra cualquiera. ¿Alquien no quiere ganar dinero? ¿Alguien no aprovecharía una inversión hecha, un dinero arriesgado, para intentar sacarle rendimiento? Pues Alfonso también.
De la venta vivimos, este verano, un episodio tan insólito como rocambolesco. Recordará el oyente de Radio Marca Almería que en un momento dado se nos dijo que había unos jubiletas americanos que, con su fondo de inversión habían pedido precio.
Obviamente, a la hora de la verdad, ni jubiletas, ni yankees, ni gorros de vaquero, ni fondos de pensiones ni protagonistas de la película Coocon.
Alfonso no sabe qué hacer ya para que el mercado llegue a sus pretensiones. Lo ha intentado por activa y por pasiva, lo ha ofrecido a quien lo tenía que ofrecer, le ha puesto un bonito cartel con fondo rojo en la terraza, pero el mercado está muy por debajo de lo que el presidente cree que vale su club.
Me lo confirmaba ayer un amigo: hoy en día el Almería sigue siendo de García Gabarrón porque nadie está dispuesto a pagar lo que él pide.
De hecho, lo dijo ayer, de otra manera y prudentemente, el propio presidente: “No se lo voy a vender a cualquiera que no tenga proyecto o que luego no me pague”. Blanco y en botella. Si llega alguien con la tela, la guita o el taco, es suyo.
Pero no va a llegar. No va a llegar con el dinero que pide Alfonso, porque ahora mismo está muy fuera de mercado. Eso sí, lo bueno es que el presidente no tiene prisa. Mientras los interesados no se aflojen la pasta que él pide, él seguirá sentándose los domingos en el palco.
Pero vamos, que el club está en venta, lo dicho, es algo que sólo lo saben dos.



