El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
https://youtu.be/Tt6YZCMrfNg
Éstas son las cosas que tiene el destino, los caprichos del día a día. Ayer, la información de la Unión Deportiva Almería, la más rabiosa actualidad hacía coincidir a un mítico del fútbol almeriense, Gregorio Mollejo; y a un joven que llegó este verano a Almería para intentar triunfar en esto de la pelota.
Los dos son, curiosidades, pasado en el Almería, uno en la Agrupación y otro en la Unión Deportiva; uno tras una carrera rutilante e histórica y el otro después de haber pasado media temporada prácticamente inédito; uno dedicado ya al cuidado de sus nietos y apartado del fútbol por la desidia en la que le ha sumido la UDA y el otro buscándose la vida honradamente tras un rotundo fracaso en su paso por el Almería.
Por la tarde, el Almería anunciaba el acuerdo para rescindir el contrato con Quintanilla, un futbolista sobre el cual aún recuerdo las palabras de bienvenida en verano: un futbolista que venía como gran promesa, tras una prometedora carrera en el fútbol vasco. Hasta Alfonso García se honró en venir a Almería para presentarlo a él y a Diamanka y el cuerpo técnico no dudó en dejar al equipo con sólo tres centrales, él más Trujo y Morci, como signo de la confianza que había en él.
Algo ha fallado y nadie nos lo ha explicado. Ni nos lo explicarán. En verano firmó por dos años y no ha completado ni medio. Ha jugado un partido de Liga y otro de Copa. En un club que tuviera otro estilo, alguien asumiría la responsabilidad: el entrenador por no darle oportunidades a un jugador preparado o quien lo fichó por no ser lo que necesitaba el equipo. Aquí, ya nadie hablará de Quintanilla, una vez haya cerrado la cremallera de la maleta.
Es un símbolo de cómo funcionan las cosas en la UDA. El otro que nos regalaba ayer la actualidad nos lo brindaba Gregorio Mollejo, que comparecía en la Tertulia Minuto 92 en Bodega Las Botas y que, para provocar el ojiplatismo generalizado, nos contaba que jamás ha hablado con Alfonso García, que no lo conoce, que no ha estrechado su mano, que no ha compartido palco con él y que nunca ha recibido una llamada suya ni de nadie en su nombre.
Quizás los más jóvenes no sepáis quién es Gregorio Mollejo, pero os diré que fue uno de los históricos que, en los 80, tampoco creáis que ha pasado tanto, llevaron a Almería por vez primera a Primera División, en un equipo en el que figuraban los Maxi, Juan Rojas, Óscar López, Paniagua, Rolón y otros tantos. Gregorio fue, además, el autor del primer gol que se marcó en el entonces llamado Franco Navarro, hoy Juan Rojas.
Ayer dije y hoy repito que el que Alfonso García no sepa quién es Gregorio Mollejo es como si Florentino ignorara quién es Gento, o Puskas; o Santillana; que nunca lo haya saludado es como si Bartomeu no hubiera saludado nunca a Charly Rexach; que Gregorio no haya pisado el palco del Estadio de los Juegos Mediterráneos es lo mismo que si Gárate o Luis Aragonés no hubieran ido nunca invitados al del Calderón.
Que a nadie se le caiga la cara de vergüenza por el tema Quintanilla en el Almería es significativo; pero escuchar ayer a Gregorio en Radio Marca fue, sencillamente y como diría en su día el propio Alfonso García Gabarrón, para cagar… y no echar gota.



