
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El triunfo del Almería ante los de Julio Velázquez supuso cuatro puntos, los tres que se ganaron más el del golaverage. Y una victoria ante el Nástic no sólo supondría, probablemente, salir de la zona de descenso después de muchas semanas, sino sobre todo volver a creer.
Una final es una final, es decir, un partido de ida pero no de vuelta, el último partido, el que decide, el que diferencia al ganador del que no lo es, al que logra el éxito, el objetivo, la meta, cruzar el río, alzar las manos, levantar la copa.
Lo de pasado mañana no supondrá nada de eso, pero sí puede ser un punto absolutamente decisivo para la trayectoria no sólo del Almería, sino también del Nástic.
Si el Almería gana, no habrá ganado; si pierde, no habrá perdido. De ese partido no va a salir ni una permanencia ni un descenso, pero por más vueltas que le doy, por más que lo pongo del derecho y del revés, por más que lo miro por delante y por detrás, no puedo ver otra cosa en ese partido que una final.
Una pedazo de final.




