
Como en aquella peli de los 90 en torno a la liberación de Willy, una ballena orca a la que muchos niños de mi generación tomaron cariño, la UDA exclama y exhorta a sus abonados a liberar sus asientos si no los van a ocupar. Buena medida que ya avanzaron a final de junio, si no me falla la memoria, Lorena García y Mariano Blanco en la rueda de prensa de presentación de la campaña de abonos -la buena, la ‘Del Almería toda mi vida’, no se confundan con la de ‘La pasión de mi locUDA’-.
A pregunta de servidor sobre qué medidas adoptarían para no agraviar a los que viven fuera o pese a ser abonados les resultara imposible acudir a un mínimo de partidos que evitase incrementar el precio de su carné cuando renovasen, la hija de Alfonso respondió de forma aznariana, es decir, que estaban trabajando en ello: un sistema informatizado para liberar asientos. Pues han debido trabajar despacito, sinceramente. No sé si meto la pata, que alguien me diga si en otros clubes donde la medida lleva años implantada, empezando por Barça y Madrid, tras todo un verano para depurarla, empieza a funcionar en octubre, con mes y medio de competición, en la 8ª jornada del campeonato y para el 4º partido en casa.
Y no será porque desde el club no interese, todo lo contrario: puro negocio si partimos de la base del hecho de cobrar dos veces por el mismo asiento: en verano al abonado y en las 48 horas previas a cada partido por la entrada del sitio liberado. Las cuentas, sin ser yo muy de números, seguro que les salen. Y no lo crítico, ojo, nos beneficiamos todos: quien viva en Granada, Murcia, Sevilla, Ibiza o Londres y pese a todo esté abonado, pues tiene casi imposible acudir al estadio a ese 80% de partidos que te garantizan mantener el precio -esa ha sido siempre mi crítica, la del castigo por no ocupar tu asiento en lugar del premio por ocuparlo, como hemos visto en el Levante, con doble ganancia para los más fieles puesto que además lo disfrutan en Primera-.
También se da la oportunidad a quienes no se han abonado por considerar que no les sale rentable, sabiendo que no acudirán a más de 4 o 5 partidos, disponiendo de asientos de fondo liberados por abonados y de paso llenando huecos en las gradas, algo que el club, quien más se beneficia sin duda de su propia medida, agradece por imagen, más calor para los jugadores y un más o menos largo etcétera que desemboca inevitablemente en lo económico: más dinero que entra de forma inmediata, ya llegará el verano y ese momento de hacer recuento para ver a quiénes les mantienen el precio de su carné y a quiénes se lo aumentan.
Me hubiera ido bien para el Almería-Oviedo, pues estaba de viaje, pero bueno. Ante el Huesca pienso acudir pero hice la prueba y accedí a ese enlace web que te pide tu número de abonado y un pin, que me temo no tiene nadie. Para obtenerlo, tuve que cumplimentar un formulario. Esperé y, ya al día siguiente, bien entrada la tarde, lo recibí en mi correo. Como digo, no tengo intención de faltar pero si la hubiera tenido ya iba justo para ese límite de 48 horas. Mientras escribo, me ha dado por comprobar si efectivamente puedo acceder con esa clave y ¡bingo! Ya no podría liberarlo aunque quisiera porque pocas horas quedan aunque, eso sí, tres más según aparece en el horario del partido a liberar, que en lugar de a las 18:00 figura ese Almería-Huesca a las 21:00. Tampoco es grave porque si has ido a liberar tu asiento no te verás afectado pero no quiero pensar que alguien de los que sí vaya al estadio se guíe por ahí y llegue cuando los demás ya han vuelto a casa… ¡Ay, las prisas!





