El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Como sabía que iba a llegar este momento, he querido guardar para celebrarlo una historia que le encantará a todos los seguidores de la UD Almería. El momento, encuestión, es el momento de Fran Fernández, ese técnico almeriense que el pasado año cosechó la mejor media de puntos de los últimos cinco años y luego fue devuelto a los corrales.
Fran es un técnico de cantera, un entrenador almeriense que se gana la vida honradamente con su trabajo, un profesional del fútbol que tiene el culo pelado de sentarse en banquillos del balompié modesto. Seguramente, ése es su más grave pecado.
El pasado año, después de haber tenido al filial en lo más alto, haber acudido al rescate del primer equipo cuando al presidente todopoderoso se le acabó el amor con Soriano, cuando el todólogo del fútbol moderno se encontró solo, sin técnico y sin director deportivo, y después de haber vuelto humilde y discretamente a su filial para completar una magnífica temporada, recibió como premio un verano de
incertidumbre.
El amigo Fran hizo doblete de éxito en la pasada campaña con la UDA: lucha por el ascenso en el filial y cuatro puntazos de seis en el primer equipo. Y luego llegó el verano; un verano de incertidumbres, de ostracismo, de dudas sobre el futuro. A muchos os interesará saber que Fran avanzó varias semanas de
entrenamientos de pretemporada sin haber sido invitado a firmar la renovación de su contrato. Es el ‘estilo Alfonso’ en su más ortodoxa manifestación.
Eso sí, ahora que vuelven a tocar negras, el presidente y su equipo vuelven a acordarse de Fran como solución de emergencia. Y claro, el técnico almeriense vuelve a coger la carpeta del primer equipo con la misma ilusión que lo hizo el pasado año, a pesar de que ya le han dejado claro que aunque el viernes ganara por paliza, aunque su equipometiera más goles que en los ocho últimos partidos juntos, cosa que no es muy difícil, el club seguirá buscando a otro entrenador.
Fran es el bombero de cabecera para Alfonso García Gabarrón, su solución de emergencia de la que tan sólo se acuerda cuando el agua supera la línea roja del pescuezo.
Eso sí, en verano, cuando los agentes hagan cola para satisfacción del ego del presidente, seguramente no habrá hueco ni para ponerle delante su contrato de renovación con el filial. Es un bombero, un bombero ignorado. Estilo Alfonso. 100% Alfonso.




