RadioBlog: Minuto 92

Espinosa y Édgar: polos opuestos

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Tengo que confesarlo: cada día que pasa soy más ‘espinosista’. Ayer no pude estar delante de los micros, pero escuché a Javi Espinosa hablar para José Luis Pascual en el primer tramo de Directo Marca Almería. Y una vez más, caí rendido ante su apabullante sensatez, ante su claridad, su sinceridad, su naturalidad y su humildad.

Hace unas semanas, al conocerse la renovación de Sergi, le dio la enhorabuena por Twitter y además le mandó ánimos, hablando en primera persona. Estas cosas son carne fresca para la prensa y, quien más y quien menos, nos lanzamos a la especulación y a pensar que Espinosa ya estaba probándose la nueva equipación del Almería.

Ayer, Espinosa volvía a conquistarme con unas declaraciones cimentadas de sensatez, prudencia y sobre todo verdad. Nos comentaba que estaría encantado de volver al Almería, que como en Almería ha estado en pocos sitios, pero que de momento no sabe absolutamente nada de su futuro y que, lógicamente, tiene que ser cauto.

¿Echáis algo en falta? Yo personalmente creo que dijo justo lo que tenía que decir; ni más, ni menos. Y ahora que sea lo que el destino y el mercado quiera.

Enfrente tenemos a Édgar Méndez, un futbolista con un talento descomunal, rápido, vertical, con buen disparo y visión de juego, pero que no ha rascado bola en el final de la temporada porque no ha entendido que en un vestuario manda el entrenador y que los gestos despectivos en los cambios han de quedar para mejor ocasión.

Para Édgar, la renovación de Sergi no era tan buena noticia. Con el catalán en la UDA, el futuro del canario es evidente que estaba lejos. Eso lo sabían nada más que dos: los vivos… y los muertos. No hacía falta, por tanto, dejarlo claro. Pero Édgar es así y no tiene pinta de que vaya a cambiar. Él tenía que pregonarlo a los cuatro vientos, tenía que decir que no va a seguir aquí y que no tiene feeling con Sergi.

Como no podía ser de otra manera, la consecuencia de tan lenguaraz comportamiento, era evidente, ha sido que pasan las semanas y nadie viene con la morterada a por Édgar, algo que perjudica al jugador y también al club, que obviamente no cuenta con él, pero que espera sacar algo por su traspaso.

A este paso, salvo que a alguien se le olvide que él está loco por marcharse y el club loco por venderlo, el futuro no puede ser otro que o bien quedarse en Almería para no jugar o marcharse casi regalado.

Como veis, Édgar y Espinosa se parecen lo mismo lo mismo que un huevo y una castaña.

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