
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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Es difícil encarar el análisis de la situación en la UD Almería sin echar mano de tópicos, de frases gruesas y de términos que sin duda molestarán a quienes huyen de la realidad como el gato escaldado del agua fría.
Es difícil no hablar de tomadura de pelo, de falta de estructura y de profesionalidad, de hundimiento, de barco a la deriva, de desinterés de la cabeza visible, de elusión de responsabilidades, de milongas repetidas con constancia e impenitencia y reflejadas de manera impasible por medios amables y palmeros huérfanos de la más mínima capacidad crítica; es complejo querer saber qué está pasando sin reflejar el estado de desánimo generalizado en la mitad de la afición y de cabreo cósmico en la otra mitad. Y, sobre todo, es difícil, por no decir imposible, interpretar a qué demonios está jugando, una vez más, Alfonso García Gabarrón.
Nuestro querido presidente, ya nos ha dejado a todos más descolocados que Puigdemont leyendo la Constitución en múltiples ocasiones, cuando se tiró cuatro semanas para buscar sustituto a Sergi porque había que ir sobre seguro y terminó trayéndonos a Joan Carrillo, cuando renovó a Soriano en el banquillo sabiendo que carecía de experiencia alguna en el mundo de los entrenadores o cuando despidió a Francisco en la escalerilla del avión, no él sino un emisario, al más puro estilo de los motoristas de Franco, cuando el equipo estaba en zona de permanencia… ¡en Primera División!
Ahora, el presidente lleva tres temporadas sin aparecer; o apareciendo sólo cuando hay alguna medalla que colgarse (pocas son), o cuando el humo del incendio llega hasta sus aposentos de Águilas.
El incendio de ahora lleva ya consumida media finca y amenaza a la otra media. Y claro, Alfonso ha decidido que algo hay que decir. ¿Y qué ha dicho? Pues que esto es de todos, que esto se salva yendo mucha gente al campo y animando. Vamos, el mismo cuento chino que llevamos escuchándole ya bastante más de una década.
Pero eso sí, ha añadido por fin algo interesante, algo nuevo, algo de luz: que al final de temporada se irán los que se tengan que ir; y que ello puede incluirle a él. Aquí, en Radio Marca Almería, ya hemos contado desde hace dos semanas que tenemos sobre la mesa de la redacción la noticia de que el club puede estar ya vendido; y digo puede, porque no he visto el documento; vamos, como formalismo.
Y eso podría explicar muchas cosas. Cosas como la actitud de un entrenador apagado, ido, absorto, perdido en probaturas de pretemporada justo cuando hay que sacar las castañas del fuego.
Y un equipo en el que no hay orden ni concierto, no hay alma ni corazón, no hay respeto ni profesionalidad, no hay entrega ni pundonor.
Seis finales, dice Lucas. Apoyo de todos, dice Alfonso. ¿Y no sería mejor que nos contaran abiertamente qué es lo que está pasando?



