Javi Montoya

La penúltima

Si esto es una barra libre, qué mejor que tomarnos la penúltima antes de irnos y despedirnos hasta la próxima… Que vaya usted a saber dónde estaremos. Vamos apurando los tragos de una nueva temporada más agria que dulce pero no menos que las anteriores. Y así podemos seguir ad infinitum. En Córdoba no hubo nada que celebrar sino todo lo contrario y, la verdad, sin dármelas de adivino, tenía toda la pinta. No mucho mejor aspecto tiene ni espina me da la visita de un Alcorcón que solía frecuentar los puestos nobles de la tabla hasta hace un par de años pero que ya el pasado se convirtió en uno de los nuestros, de los de la liga de la UDA por no bajar a 2ªB. Con Owona viniendo de esa categoría para capitanear la defensa de uno y otro equipo, ¿qué podía salir mal?

No sé qué ambiente habrá en el estadio, imagino que bueno pese a algunas ausencias y ojalá sea para salvar los muebles; pero, precisamente por eso, porque todas las alegrías que nos podemos llevar los que seguimos a este equipo se derivan de que cada última o penúltima jornada se obre un pequeño gran milagro, amén de todas las penurias que se pasan en los otros largos meses del año, uno ya ha perdido toda esperanza. Literalmente. Ni sabe o no quiere acordarse de dónde la dejó, probablemente en alguno de los cajones más remotos de la habitación del olvido.

Con este desencanto, me van a perdonar, afronto una jornada que por suerte es la penúltima. Y así como quiero que acabe ya de una buena vez esta nueva temporada de cosechas baldías, al contrario que hace unos años cuando uno afrontaba los fines de semana pensando en esos partidos de su equipo, del día D y a la hora H, lo que realmente apetece es que sean las 22:30, que llegue el lunes –parece mentira que esté escribiendo esto- y que avance de golpe el mes de junio en el calendario hasta que podamos dar por acabada esta nueva farsa, tan fallida como las últimas, ya les digo. Esto es lo más sincero que puedo ser, guste más o menos.

Todo mi apoyo a los jugadores para que saquen adelante in extremis lo que tan cuesta arriba se ha vuelto a poner desde agosto. Y por supuesto al entrenador, un Fran Fernández que parece el elegido para devolver esa pizca de ilusión a cenizos como el arriba firmante. No me olvido de los compañeros, de micros o teclado, así como de los de asiento y sufrimiento en general; a los que sufren de verdad, les digo: “Tranquilos, ya queda menos”. No sé bien para qué, por cuánto tiempo ni dónde vamos a acabar después; pero… La penúltima y nos vamos.

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