Rafael Moreno

La chispa adecuada

Qué grande es el futbol, es maravilloso, generador de uno y mil sentimientos en el mismo partido, grande por lo que te da y grande por lo que te quita.

Ayer se vivió en Kiev la final de la Champions League de esta temporada 2017/18, llegaba el Madrid como favorito tras las dos últimas temporadas que fue el que a la postre levantó el trofeo.

Pero no quiero hablar de eso, si no de las microhistorias que se generan dentro de un partido, llegaba a esta final el Real Madrid con su plantel de estrellas, y de entre ellas un gales nacido en Cardiff el 16 de Julio de 1989, en sus inicio compaginó el rugby y el futbol, para decidirse finamente por este, y que es considerado uno de los grandes jugadores del momento, por su velocidad, considerado el jugador más rápido del mundo en 2013 por la FIFA, con un disparo espectacular y enorme capacidad de salto, que le proporciona un gran remate de cabeza.

Jugador considerado buque insignia de la selección galesa que en la Eurocopa de Francia, se plantó en semifinales, frente a la Portugal de su compañero Ronaldo. Enorme mérito ya que estamos hablando de un país que apenas supera los tres millones de habitantes.

En su momento, cuando fichó por el Real Madrid, fue el más caro de la historia, llegando a los 100 millones de euros, en Agosto de 2013, y por este y otros motivos, siempre fue mirado con lupa en la casa blanca.

Jugador muy propenso a las lesiones musculares, generadas en gran medida, por su espectacular musculatura que le permite la enorme velocidad, siendo un jugador muy explosivo y por tanto dado a lesiones de estos músculos.

Y una vez presentado, nos situamos, en la final de Kiev, ayer, una hora antes del partido, cuando el cuero técnico da a conocer las alineaciones, y Zidane le comunica que no está entre los elegidos para disputar el encuentro desde el inicio, la cara de Gareth fue un poema, pero de los que hacen época, el jugador ni tan siquiera quiso salir con el resto de suplentes a tocar balón, como suelen hacer en cualquier otro partido, en esos momentos, Bale tendría clarísimo que era la despedida del Real Madrid.

Tras un partido sin mucho dominio por ninguno de los dos contendientes y con un gol por parte del Madrid, reconozcámoslo, bastante extraño, llegábamos al minuto 61, que es cuando Zidane decide que el jugador gales debe de entrar en el terreno de juego, partido empatado.

Tres minutos después, surge esa chispa, esa chispa adecuada que cambia el rumbo de la historia, que fricciona y modifica el lapso temporal, acelera los corazones, y dispara el éxtasis, centro de Marcelo y Gareth crea una obra de arte, el mejor de los goles posibles, la oda al futbol, el espectáculo en persona, el gol de goles, millones de espectadores atónitos ante lo acontecido. Disparo de flashes, miles, millones, y en todas esas retinas grabado, el gol de los goles, el mejor de la historia, gritos, llantos, pero que has hecho Gareth, que has hecho, y él, en su máxima expresión y su segundo de intimidad, sentimientos encontrados, del infierno al cielo en un segundo, que grande es el futbol, donde los sueños, algunas veces se cumplen y cuando eso pasa, aparece el Expreso de Cardiff.

Quizás sea su último partido en el Real Madrid, pero lo que empezó como una pesadilla acabo como el mejor de los cuentos, MVP, doblete y el mejor de los goles de la historia de las finales y aún hay quien se pregunta por que amamos el futbol…

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