
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
https://www.facebook.com/radiomarcaalmeria/videos/1505565476256563/
Ya queda menos para que termine el período de los rumores, de las palabras, de las ‘paroles’. Estoy convencido de que la época en la que los aficionados se creían a pies juntillas lo que, en este período de mercado, cuentan los medios, filtran los clubes o colocan en las redacciones los representantes de confianza, ha pasado a mejor vida.
Hoy, en la era digital, de las redes sociales, de la comunicación 360 y de la aldea global, los aficionados ya saben que el 99% de las informaciones que ven la luz pública son interesadas y responden a estrategias para poner en el mercado a los elementos que más dificultades encuentran para hallar acomodo, para revalorizar jugadores o para provocar competencias.
Después de más de 20 años ocupando asientos en redacciones de medios, os puedo asegurar que los titulares de periódico de esta época mueven mucho dinero, dan de comer a muchos representantes y orientan muchas operaciones que están aún abiertas.
Un avezado miembro de la familia de Radio Marca Almería hablaba el otro día, con más gracia que yo, de que llegará el año 2050, un meteorito habrá destruido la vida inteligente en el planeta Tierra y seguirán sonando para el Almería los Diego Capel, Dani Romera, Nino y compañía.
Es viejo, tanto como el hilo negro o como un bancal en la orilla del Nilo. Representante necesita colocar a un futbolista y se dirige a su periodista de confianza para asegurarle que son varios los clubes que se han interesado por él, entre ellos el de la ciudad en que trabaja dicho redactor.
Y ojo que no voy a criticar que esa información se publique, mientras se deje claro que la fuente que la filtra es interesada. Lo contrario es, sencillamente, engañar a la gente.
¿Y quién es el culpable de ello? El representante está haciendo su trabajo, el jugador está ajeno (cada uno en su medida) a la operación, el periodista no debe omitir noticias que pueden convertirse en realidad, mientras no asegure que ya lo son, y el aficionado tiene derecho a ilusionarse. Eso sí, mi modesta recomendación es, si bien siempre hay que dudar de lo que contamos los medios, mucho más cuando el mercado está abierto y los intereses acechan a las redacciones.
Es época de parole; parole, parole.



