
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Hace casi una semana, Unicaja Almería anunciaba el regreso de un mito, Rafa Pascual, con un titular que decía ‘Sedeño y Pascual aúnan sus fuerzas’. El título se presta a múltiples y variadas interpretaciones. Pero lo importante es el contenido, que deja entrever, creo, un importante giro en la manera de hacer las cosas en la entidad ahorradora.
No perdamos de vista que estamos hablando del club más laureado en la historia del voley español, el actual campeón de liga y el equipo que más gloria le ha dado al deporte almeriense desde que alguien comenzó a acariciar un balón, sea de lo que sea, por estos lares.
Unicaja, nos lo explicaba Sedeño hace unos días aquí en Radio Marca, ha tenido que adaptarse a la cruda, a la peliaguda situación económica, en los últimos años. El club ha manejado tela de manera holgada en épocas pasadas, pero cuando hasta los más poderosos tuvieron que empezar a experimentar esa extraña sensación de apretarse el cinturón, el club de Sedeño supo hacerlo, hasta el punto de haber recuperado el cetro del voleibol patrio.
Sin embargo, en el fichaje de Rafa Pascual, como adjunto al presidente del club, denota también un pequeño cambio, una apuesta por aumentar la profesionalidad del club, por meter más madera en las calderas de lo que es una entidad deportiva de alto nivel, por incrementar la estructura, el organigrama, los cimientos corporativos.
No habrá nadie, probablemente, que no haya encontrado el regreso de Pascual, ahora a los despachos de Almería, como una noticia altamente positiva para nuestro voley y, en general, para nuestro deporte.
Rafa Pascual ha jugado y trabajado en los mejores equipos de este deporte en el mundo, ha conocido las estructuras más profesionales en oriente y occidente y, como evidentemente no se trata de ningún tuercebotas, todo eso lo lleva en su mochila, en su bagaje, en su experiencia.
Contar, pegado al club, con un profesional de estas características, se va a notar, qué duda cabe. Está en la hoja de tareas de Unicaja el ser capaz de aprovechar el mar de posibilidades que le ofrece al club una pareja como la formada por Rafa Pascual y Piero Molducci. Estamos hablando de palabras mayores.



