
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
https://www.facebook.com/radiomarcaalmeria/videos/1826990030711468/
RADIOBLOG, por Víctor J. Hernández Bru.
Lo comentamos ayer aquí, en La Tribu: el Albacete ha batido todos los récords de puntos en este arranque liguero. El equipo manchego, ni con César Ferrando ni con Benito Floro, cuando recibió el sobrenombre del ‘quedo mecánico’, logrando en ambos casos el ascenso a Primera, había logrado los doce puntos de 18 posibles que lleva ahora.
El equipo blanco es tercero, a dos de Las Palmas y, ¿os habéis parado al pensar quién está en su banquillo?
¡Bingo! El técnico que comenzó la pasada temporada con la UDA, Luis Miguel Ramis, que tuvo que ser despedido porque aquello no andaba ni para adelante ni para atrás, tras haber sentado en la grada a un Marco Motta que volvió al once en cuanto él se fue, que había salvado a la UDA meses antes y que terminó siendo devorado por una plantilla hecha con los pies, a base de retales en proceso de retirada y de la que este año no ha quedado ni la sombra, teniendo que incorporar al equipo hasta a 17 futbolistas nuevos.
Estas cosas pasan, en el fútbol y en la vida: lo que funciona un día no lo hace al siguiente, lo que vale para un lugar es complejo en otro. Es la vida.
Aunque claro, si uno compara lo que a Ramis y su equipo le han dado para trabajar realmente se parece muy poco a lo que tuvo en Almería.
Los Erice, Susaeta, Febas, Malsa, Ortuño, Zozulia, Acuña y compañía se parecen al panorama que tenía Ramis hace un año en el nombre, pero en muy poco más. Y además, me cuentan que en Albacete, Ramis está trabajando a sus anchas, con infraestructura y también con capacidad de acción.
Ayer, en Almería escuchamos a un presidente del Almería tranquilo, con cierta sensatez, toda la que le ha faltado en los cuatro últimos años, reconociendo que se puede ganar a cualquiera y también que se puede perder con cualquier rival; un presidente alejado de las declaraciones rimbombantes del verano, de los millones de rivales ante los que no se puede competir, de los topes salariales ‘amilongados’ y vestidos de excusas baratas y las incursiones en camisas de once varas en asuntos como lo que ha de hacerse con Pablo Caballero.
Sinceramente, el García Gabarrón que escuchamos ayer y hemos reproducido hoy sigue pecando de apuntarse al caballo ganador, de aparecer cuando las cosas van bien tras haber estado desaparecido en las malas, de dar moral justo en el momento en el que la moral está más alta.
Eso sí, entre el Alfonso del verano y éste, sinceramente, me quedo con éste, que ya nos gustaría que apareciera también en los malos momentos.



