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Las discípulas de Paco Rueda están enrachadas y buscarán seguir así en 2019
El pasado 22 de diciembre, el Ingenia Solar Energy CB Almería cerró el año disputando la duodécima jornada en el Grupo B de la Liga Femenina-2, debiendo esperar a cerrar la primera vuelta debido al parón por Navidad, estando situado en el cuarto puesto con un balance de nueve victorias y tres derrotas, al igual que el tercer clasificado, a un triunfo del segundo y a dos tanto del líder como del quinto y el sexto.
Hallándose tan cerca de las posiciones privilegiadas, las pupilas de Paco Rueda se han ganado a pulso estas pequeñas vacaciones invernales, indicando que “el equipo está descansando, se han portado bien estos meses y la idea es empezar el día 2 con una especie de ‘minipretemporada’ porque jugamos el 13 un partido muy importante, en Tenerife contra el Ciudad de los Adelantados”, volviendo a “trabajar, trabajar y trabajar”.
Después imponerse en los tres últimos duelos, el combinado rojillo se encuentra enrachado, mencionando el técnico que “no nos gustan que los descansos sean muy largos, porque además estábamos en una dinámica muy buena de trabajo en los entrenamientos y en los partidos”, señalando además que “los descansos pueden ser positivos o negativos, no sabemos cómo volveremos”.
Sin embargo “sí que tendremos dos semanas para trabajar bien el partido de Ciudad de los Adelantados” destaca el almeriense, informando que “incluso vamos a jugar un amistoso contra Unicaja de Málaga el día 8 para ver cómo estamos, pero yo creo que la dinámica en la que estamos va a seguir, las jugadoras están con mucha ilusión y ganas, planteándonos objetivos más ambiciosos que los de conseguir la permanencia”.
A la hora de pedir un deseo al 2019, Rueda quiere “simplemente que nos respeten las lesiones, que es lo más traumático que nos puede pasar y lo que más nos puede distorsionar el trabajo que estamos haciendo”, deseando también, por supuesto, que “no perdamos la ilusión y las ganas de seguir trabajando”.
Sobre lo acontecido en el choque liguero que sirvió para despedir el 2018, en el que el ISE CBA se impuso por un contundente 72-42, el míster rojillo apunta que “aunque la diferencia fue al final muy grande en el marcador, la verdad es que no fue hasta el segundo tiempo cuando empezamos a marcar la diferencia real en el juego”. De hecho, recuerda que “hasta el descanso el partido estuvo muy igualado” y reconoce que “quizás nosotras no estuvimos bien, ellas estuvieron peleando hasta el descanso”.
La situación cambió “a partir del tercer cuarto”, ya que “entramos mucho más concentradas, más claro al ataque y fue cuando empezamos a marcar la diferencia”, pensando que “quizás el exceso de confianza, un poco de relajación y no estar muy metidas en el partido” pudo marcar lo sucedido en los dos primeros cuartos”.
Entonces, “hablamos en el descanso, corregimos algunas cosillas y el segundo tiempo fue totalmente diferente”, algo que “nos permitió dar más rotaciones”, actuando “jugadoras que no habían jugado, por ejemplo María González, que venía de una lesión y no había tenido minutos, jugando bastantes y lo hizo bastante bien”. Todo ello, propició que al final “jugamos más tranquilas y despedimos el año bastante bien”, concluye Paco Rueda.




