
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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RADIOBLOG MINUTO 92, por Víctor J. Hernández Bru.
Los ‘profes’ de Radio Marca, que tienen bastante mala baba, sacaron ayer a relucir el tema de es campaña que ha montado la UD Almería, consistente en bajar los precios de las entradas para los partidos ante Cádiz y Osasuna.
Sobre la mesa, había dos asuntos a debatir: por un lado, si es o no un agravio comparativo de cara a los abonados bajar los precios a mitad de temporada; por otro, si realmente no hay nadie capaz de tener una idea, digamos, algo más imaginativa para frenar la sangría de espectadores que el Mediterráneo viene sufriendo desde el inicio de campaña.
Y mis respuestas a ambas cuestiones están íntimamente relacionadas, puesto que el hecho de que se fijen precios bajos para quienes decidieron no abonarse en agosto no es más que una muestra más de la falta de imaginación, y seguramente también de recursos y de ganas de trabajar, que lucen los dirigentes del club rojiblanco.
Una falta de ambición que se traduce no sólo en que la única idea que se les ocurre, año tras año, sea bajar precios a mitad de temporada, sino en que, en el resto de momentos de la temporada, el marketing deportivo brilla por su ausencia en la entidad.
Ayer se citaban algunas fórmulas clásicas en La Tribu, nada del otro mundo, nada que se enseñe en la facultad de Marketing de Masachusets o de Winsconsin: que si un coche paseando por los barrios con megafonía anunciando los partidos, que si sorteos entre los asistentes, que si regalos para los abonados o que si reparto de entradas en los colegios. Repito, nada nuevo bajo el sol.
Desde luego, nuestra tertulia no es el lugar para solucionarle la vida a la promoción de la UDA, aunque incluso siendo así, ayer se dieron ideas que, sin duda, ayudarían a que acuda más gente al campo.
La verdad es que la falta de ideas y de trabajo en el club rojiblanco a la hora de promocionarse a sí mismo es absolutamente desazonante; una imagen y semejanza a la actitud de un presidente que hace tiempo que ha hecho de la desidia su norma de comportamiento a la hora de dirigir el club.




