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La Clásica de Almería 2019 no ha decepcionado y, tal y como avanzó José Manuel Muñoz en su presentación oficial, los 18 equipos han presentado una dura batalla que ha concluido con una apretada llegada en Roquetas de Mar.
Desde los primeros kilómetros los ataques han sido constante, comenzándose las hostilidades casi desde el mismo arranque de la prueba con una fuga de siete corredores, entre ellos algunos importantes como Carlos Verona o Justin Timmermans, que fueron poco a poco metiendo distancia al grupo perseguidor hasta estabilizarse durante un buen número de kilómetros por encima de los tres minutos.
Aunque el pelotón circulaba a buen ritmo, con Astana y Katusha como los equipos que más apretaban para dar caza a los fugados, lo cierto es que llegaron a Tabernas rozando ya los cuatro minutos de renta y con el francés Axel Jorniaux con muchas ganas de comandar esta avanzadilla. La fuga siguió cogiendo forma y las distancias también se quedaron inalterables a la llegada a Uleila, con Caja Rural que se sumaba a los equipos del Este en el intento de atrapar a la cabeza de carrera.
Tras pasar por Lucainena, la ventaja comenzó a aminorar, mientras Verona trataba de despegarse de sus compañeros y Timmermans se descolgaba de forma ostensible, siendo cazado con rapidez por el grupo. El corredor de Movistar se garantizaba, de manera virtual, la Montaña, pero desde atrás se seguía pisando fuerte para acabar con la escapada.
Los últimos kilómetros fueron apasionantes con los dos grupos acercándose cada vez más y provocando una llegada muy apretada y rápida en la avenida Juan Carlos I de la que salió victorioso Pascal Ackerman, que comienza el 2019 con las mismas buenas sensaciones que dejó la pasada temporada.


