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BLOG #PsicologíayDeporte: Motivos para ser positivos

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BLOG #PsicologíayDeporte: Motivos para ser positivos, by Francisco Martínez Gómiz. 

Ya han pasado algunas fechas desde la finalización de la temporada en Segunda División para la UDA. Desgraciadamente para los intereses del club y de los aficionados el objetivo del ascenso desapareció en el primer cruce de play-off con el Girona (años atrás les ocurrió a ellos esta misma situación).

La próxima temporada volvemos a competir en esta liga tan exigente e igualada. Hace un año de la venta del club a los nuevos dueños. Un proyecto cargado de ilusión y euros para tratar de formar una plantilla competitiva y luchar por el ascenso, para, en un futuro inmediato, abordar el reto de ascender a la máxima categoría del fútbol español.

Lo que en principio se estableció como un objetivo a 2-3 años, a mitad de temporada se convierte en una exigencia de ascenso debido a un arranque inicial fulgurante y encaramarse el equipo a las primeras posiciones de la tabla desde el inicio de la competición.

Viendo la situación con un poco de perspectiva creo que este cambio de objetivo a mitad de temporada ha perjudicado el rendimiento del equipo, añadiéndole una presión más asfixiante ante un grupo joven e inexperto en estas situaciones. Hay que añadir que la trituradora de entrenadores en la que se ha convertido el club esta temporada tampoco ha ayudado a alcanzar el objetivo.

En una primera quincena de agosto de 2019 se suceden una serie de entradas y salidas en la plantilla de club que hacen que prácticamente la mitad del equipo sea nuevo. A su vez, el inicio de liga era inminente y la llegada de estos nuevos jugadores se realizaba sin la correspondiente preparación física necesaria para iniciar una competición tan exigente.

Los primeros “onces” de esta temporada estaban confeccionados con los jugadores que ya formaban parte de la plantilla campañas anteriores y habían realizado una conveniente preparación física. Poco a poco van entrando en el equipo los nuevos refuerzos, jugadores jóvenes, con un futuro esperanzador pero sin experiencia en este tipo de competición.

Prácticamente desde las primeras jornadas el equipo se encarama a la parte alta de la clasificación, puestos que no se han abandonado durante toda la campaña. El segundo cambio de entrenador (el primero ni si quiera llego a debutar en liga) se produce porque se enlazan 6 jornadas sin ganar, coincidiendo el “bajón” del equipo con el cambio progresivo y la entrada de los nuevos jugadores fichados a última hora en el mercado veraniego. Es decir, estos nuevos jugadores que necesitaron un periodo de adaptación y acondicionamiento físico se van haciendo “dueños” del once inicial, sin embargo, los resultados del equipo son notoriamente peores.

Aparece en escena un nuevo entrenador que atrae los focos mediáticos de la prensa nacional. Escaso de experiencia en dirección de equipos profesionales pero con un amplio bagaje como jugador de primer nivel, llegando incluso a ser internacional con la selección absoluta.

La inexperiencia en el banquillo y una nueva “vuelta de tuerca” en el mercado invernal dejan la confección de la plantilla con gran cantidad de jugadores nuevos, desconocedores de la categoría y, a la vista de los resultados finales, con menos potencial de la plantilla que estaba compitiendo hasta ese momento.

Sólo una victoria abultada en casa ante un equipo que acabaría descendiendo a la categoría de bronce del fútbol español y el confinamiento frenan el cese de este nuevo técnico que se produce pocas fechas después de la reanudación de la competición. Un equipo sin un plan claro de juego, eliminado de la Copa del Rey por un tercera división, una marcha irregular en el campeonato y la sensación de que las victorias caen de nuestro lado gracias a la calidad individual de los jugadores y no por un planteamiento acertado desde la parcela técnica provoca un nuevo movimiento en la dirección deportiva.

En las últimas jornadas de la liga regular el equipo no emite síntomas de mejoría y sólo gracias a una gran pegada y la irregularidad de los demás equipos de la liga, la UDA confirma su presencia en los play-off de ascenso a primera división después de dejar pasar unas claras oportunidades de ascender de forma directa.

Otro cambio de entrenador más para tratar de alcanzar el objetivo del ascenso (el quinto de la temporada) que finalmente no se llega a producir, como hemos comentado en los anteriores párrafos.

Nos puede invadir a los aficionados y jugadores una sensación de fracaso, nada más lejos de la realidad. Si echamos un poco la vista atrás, la temporada pasada el Almería se salva holgadamente pero no tiene posibilidad real de jugar unos play-off de ascenso. Meritoria campaña realizada por el equipo que con un presupuesto muy ajustado consigue no pasar apuros en las últimas jornadas, algo habitual en campañas anteriores.

Los nuevos propietarios del club han traído de nuevo la ilusión a una afición que se había acostumbrado a los sinsabores de escapar del descenso. Un equipo que había disfrutado de las mieles de la primera división y que había cambiado radicalmente su papel en esta categoría de plata.

Una afición que había perdido la ilusión, que llegó a abandonar el estadio de forma progresiva, siendo el número de abonados año tras año menor fruto de la desilusión y desasosiego.

En la actualidad volvemos a competir con los mejores, a ocupar plazas de ascenso y play-off, a ser uno de los “gallitos” de la categoría y tener un balance mayor de victorias que de derrotas al final de la competición.

El objetivo del ascenso no ha podido ser este año, toca aprender de los errores, subsanar ciertos aspectos y “pulir” una plantilla que, se ha visto este año, puede aspirar a todo.

Sin duda el futuro es muy esperanzador, se ha presentado hace pocas fechas la remodelación del estadio, las infraestructuras son la mejor inversión de un club, y si se consigue acertar con los fichajes y complementa a lo que ya existe (que es muy bueno) el quipo vuelve a partir con la vitola de favorito en las quinielas al retorno a la primera división.

A veces los recuerdos distorsionan la realidad y el no conseguir el ascenso puede provocar una sensación de insatisfacción, sin embargo hay motivos para ser positivos.

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