Radio Marca Almeria
RadioBlog: Minuto 92

Esta casa es una ruina

Como dije el sábado en Marcador, durante la retransmisión del Almería-Levante de infausto recuerdo, en estos momentos los que contamos la actualidad de la UDA hemos de hacer, al menos en mi opinión, un generoso esfuerzo para hacer el menor daño posible, para ser lo menos incisivos posibles.

No me cabe duda de que todo el mundo en el club está sufriendo, aunque hay algún individuo con el que tengo que esforzarme mucho para encontrar indicios de su sufrimiento. Por eso, quiero ser constructivo, qué demonios, creo que hemos de ser constructivos. Aunque nos cueste.

Y nos cuesta porque el Almería tiene toda la pinta de un barco a la deriva, de un ejército sin comandante, de una orquesta sin director, de una banda no ya de amigos, sino incluso de enemigos.

Podíamos empezar por donde quisiéramos, acaso en la toma de decisiones allá en verano, cuando se apuesta por un equipo con tres centrales a pesar de que todo el mundo decía que eran pocos e inexpertos, con un jugador franquicia que ha salido a palos de allá a donde ha estado, con demasiados futbolistas con egos difíciles de controlar a pesar de estar rodeados de hombres de vestuario como los Soriano, Corona o Trujillo.

Podemos hablar de la decisión de prescindir de Francisco en su día, aunque mucha gente en la grada la pedía; las decisiones administrativas que han arriesgado incluso hasta una sanción de tres puntos, a pesar de que consideramos que ésta es profundamente injusta; el descontrol de un vestuario que da toda la imagen de haberse ido descomponiendo con el paso del tiempo; del poco aconsejable enfrentamiento con la Federación; el poco punch para con el público, que ha ido descendiendo en la grada a medida que transcurría la temporada; el sainete del mercado invernal, sin reforzar el centro de la zaga ni la delantera y trayendo a dos futbolistas para no jugar; el oscurantismo generalizado en todos los temas, la ausencia de un presidente accesible, que hable, que se explique, que rompa en mil pedazos esa sensación de desgobierno.

Y cómo no, para desembocar todo ello en la opereta del pasado sábado, con un equipo sin tensión, sin corazón, sin vida, que deambuló como alma en pena por el césped, que expulsó a la afición de la grada, que se dedicó a andar durante la última media hora de juego y que nos explicó con todo lujo de detalles, por medio de sus actos, que ocurre algo grave, muy grave en el seno de ese vestuario, acaso de ese club.

Ahora, nuevo cambio de entrenador. Rivera para la emergencia, pero con una búsqueda a la desesperada de otro técnico, por la sencilla razón de que hay un grupo de jugadores que no quiere al del filial en el banquillo del primer equipo. La razón es sencilla: es exigente, distante, es un jefe. Y eso no gusta a algunos futbolistas, que han pedido expresamente que no sea Miguel Rivera el que se quede con el equipo hasta final de temporada.

Mi pronóstico es que si son los jugadores los que dan el visto bueno al nuevo entrenador, el resultado será el mismo que si fuera Alfonso García el encargado de marcar los goles o Andrés Fernández el que se colocara los guantes para ponerse entre los tres palos.

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