
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Es, sin duda, el mejor reflejo, el espejo más preclaro y fiel de la personalidad de Alfonso García Gabarrón: conmigo o contra mí; o amigo o enemigo; o adulador al extremo o señalado de muerte.
El razonamiento es tan extremo, tan radical como absurdo, pero sobre todo innecesario y dañino para la paz social en el club.
Decir que quienes pitan en el campo es mejor que no vayan o que se hagan del Barça o del Madrid es como pedirle a los clientes de un restaurante que si se quejan del bacalao es mejor que se vayan al local de enfrente; como si un partido político pidiera a sus votantes críticos que voten mejor al rival; como si un cantante de rock criticado por desafinar pidiera a los críticos que mejor se pasaran a la ópera de Viena.
¡Que se hagan del Barça!, les dijo a los que hicieron sonar sus labios, ignorando que muchos de ellos no iban a cenar esa noche, que algunos perderían horas de sueño pensando en la Segunda B, que todos sacaron su abono en agosto soñando con la gloria de la Primera División, que es a esos mismos a los que les pedía ayuda unos días antes, inventando un hastag que ha resultado ser tan vacío de contenido como pequeño en su tipografía, perdido en un remoto rincón de la camiseta rojiblanca.
¡Que se hagan del Madrid!: demonios, seguramente Florentino habrá agradecido el detalle, aunque Alfonso no ha debido pensar bien qué pasaría si en el próximo partido todos los seguidores descontentos deciden quedarse en casa viendo al equipo de Zizou. En ese caso, apuesto a que escucharíamos al Alfonso quejoso por la falta de apoyos, por la ausencia de implicación de la ciudad, de los políticos, de las instituciones, de las empresas y de la aurora boreal.
Es el mantra de siempre: la responsabilidad, la culpa de todo es de los medios de comunicación, de los periodistas críticos que no le comprenden, de los aficionados que pitan y de los que no pitan, de las empresas que no se dejan la tela, de las administraciones que no están donde deben estar, del césped que está alto, de la lluvia, del viento, de la nieve y de los truenos, de la abuela que fuma, del Pillallo y de su célebre primo y la madre que a todos trajo a este mundo cruel.
¡Qué se hagan del Barça!… aunque a juzgar por lo visto ayer, en el Parque de los Príncipes, la suerte que va a tener Alfonso García es que no muchos le van a hacer caso.




