
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Lo dije a comienzos de la semana y lo repito ahora al final: nada de empates, nada de contemporizar, nada de verlas venir y mucho menos de ir a la caza de un punto fuera de casa.
Mira que lo dije el lunes, o quizás fue el martes; pero el miércoles, escuchando a Edu Ronda a algunos cientos de kilómetros de aquí, he de reconocer que se me abrieron las carnes, que me temblaron las canillas como a un colegial en su primera cita.
Mira que le tengo cariño al tío, pero tardaré en olvidar aquello que dijo de que la salvación está en casa, que fuera no hay problema con dejarse los puntos, que un empate es una especie de satisfacción orgásmica para un equipo como éste, que aquello del sábado sabadete lo experimenta en los años bisiestos.
Yo estaba yo ese día en la tertulia. Sin duda, de haber estado le hubiera preguntaso si hace falta ir a Elche o es mejor apuntarle derrota segura al Almería.
Tan sólo espero que Ramis no se apunte a esa teoría, que haya aprendido, que no practique aquello de tropezar por tercera vez con la misma piedra y que vaya al Martínez Valero, campo antiguo donde los haya, más que un bancal, por cierto, pensando en ir a por los tres puntos, en poner la dinamita arriba y darle a Kalú y a nuestro Alejandro Asensio, el rey del Kaluchismo, una nueva oportunidad de demostrar que tiene que ser titular hasta en los partidos de entrenamiento.
Si el Almería empata o pierde en Elche, ya os digo yo que volveremos a estar lejos de la permanencia, porque hace ya semanas que los de abajo se han convertido en el Bayern de Munich y que todas las semanas sum hasta el primo chico del Piyayo.
Por cierto, tras cuartro días lejos, no sólo tengo recados para Ronda. A los valientes del martes, a los Orteguita, López y Martínez, una advertencia: a ver si el que viene sois tan valientes para rajar del jefe.
He visto gallinas más intrépidas que vosotros.




