
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
La Unión Deportiva Almería, el club, la entidad, su presidente, su directora de organización y toda esa cohorte de cargos, carguillos y carguetes que difícilmente se pagan su sueldo cada día, recibieron ayer una nueva lección, un nuevo revés.
Esta vez no fue una dolorosa derrota en el campo, no fue que algún futbolista o entrenador prefería firmar por el Bollullos Par del Condado antes que hacerlo por el conjunto rojiblanco o que la FIFA la UEFA, el TAS, el TAD, el TIM, el PUF o el Comité Federal de Salchipapas le ha abierto expediente, le ha restado tres puntos en la tabla o le ha multado por sobrepasar el límite de pajaritas por metro cuadrado en la Gala de la Liga.
No. Esta vez la lección le ha venido desde dentro, desde lo más íntimo, desde su propia afición. Los seguidores del Almería se movilizaron ayer en redes sociales, bajo el hastag #salvemoslaUDA y, en ese movimiento, lograron ser ‘trending topic’ estatal, es decir, estar entre los principales temas que se estaban siguiendo en Twitter en ese momento.
No hicieron falta consejos de administración, ni direcciones generales de organización, ni vicepresidencias económicas, ni comisiones deportivas ni comisiones delegadas. Tan sólo bastó la ilusion de unos aficionados que ven en peligro a su equipo, a su club, y que se unieron para gritar muy alto que quieren salvar a la Unión Deportiva Almería.
Un movimiento expontáneo y generalizado entre la masa social del Almería, al que permaneció ajeno completamente el propio club, seguramente porque de lo primero que hay que salvar al Almería es de los que mandan en el Almería.
Desde las ocho, poco a poco fueron sumándose participantes al movimiento, hasta convertirse en uno de los principales asuntos que se comentaban en la populosa red social.
Una demostración más de que, para lograr grandes cosas, tan sólo hace falta una pizca de voluntad, un arreón de sentido común y tres cacitos de cariño por las cosas.
Mientras tanto, en el Almería se siguen preguntando qué es lo que han hecho mal para ocupar, una vez más, la cola de la Liga de Fútbol Profesional.
¿Se le llegará a alguien preguntar a la afición?




