
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
El partido de ayer es un cúmulo de emociones y conclusiones contrapuestas, un tsunami de sentimientos encontrados.
Por un lado, nos quedamos con que el Almería, que empezaba su partido colista y que ha terminado la jornada vicecolista, le sacaba un punto al líder, un líder que, por otro lado, en la primera parte nos dejó más bien fríos, algo en lo que, sin duda, algún mérito tendrían Soriano y los suyos.
Además, los rojiblancos jugaron una primera parte en la que dominaron al rival y en la que incluso pudieron haber sentenciado, o casi, con un disparo al palo.
Y como guinda, está el último cuarto de hora, en el que, de la mano de ese José Pozo que no juega porque tampoco juega Iván Sánchez, según versión Soriano, acorraló su rival, le empató el partido y volvió a estrellarse con el palo en una jugada que era la de los tres puntos.
Y frente a eso, un Almería que sigue jugando sin su mejor hombre, el mencionado Pozo, sin que nadie nos explique por qué, que sigue teniendo peligrosísimas lagunas como la de los diez primeros minutos de la segunda mitad, en los que echó por tierra el buen trabajo de la primera mitad, y que tiene unos agujeros en la defensa que no sólo son preocupantes sino que son la más sólida explicación de por qué va penúltimo.
Le preguntó César Vargas en sala de prensa a Soriano porqué tardó tanto en quitar a uno de sus pivotes defensivos y la respuesta del míster fue que ésas son decisiones de entrenador y que las lecturas de la prensa, a posteriori, son ventajistas. Vamos, como solemos decir aquí, que cuando ha pasado el toro es fácil saber dónde había que colocar la muleta.
Ahora bien, también habrá que decirle a Soriano que se deje de posiciones defensivas, que efectivamente a los periodistas nos pagan para que hagamos análisis a posteriori, porque para los que hay que hacer a priori no tenemos conocimiento suficiente, y al entrenador para que resuelva problemas.
De momento, la situación del Almería no parece indicar que se estén solucionando demasiado bien los problemas. Ayer, el Almería no mereció perder y, si apuramos, incluso pudo haber merecido ganar. Y no lo hizo porque dejó en el banco durante más de 55 minutos a su mejor hombre y porque en defensa sigue teniendo efectivos que están palmariamente fuera de forma.
Y esto no es un análisis a posteriori ni ventajista. Es lo que le llevamos diciendo desde que la pelota empezó a rodar, no ahora… en agosto.




