
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Tampoco voy yo a decir que la imagen del individuo con el palo de la bandera incrustado en su orificio anal como todo atuendo sea candidata para colocarla como imagen de cabecera en mi despacho de trabajo, pero sí creo que continuamos viviendo en una sociedad a la que le falta un punto bastante grande de tolerancia como para digerir tal manifestación.
Para ello y para muchas más cosas, algunas de ellas relacionadas con el deporte. El Orgullo Gay, por si alguien tenía aún dudas, nos evidencia que existe un porcentaje bastante generoso de personas cuya orientación sexual les conduce hacia seres del mismo género y no del otro, del contrario que dirían algunos.
Sin embargo, el ámbito deportivo, como otros tantos, sigue siendo coto cerrado para que tales orientaciones se manifiesten con libertad y naturalidad. Sin ir más lejos, no se me viene a la cabeza ni un solo ejemplo de futbolista de la Liga Profesional de condición homosexual. No me haría falta que lo hubiera manifestado públicamente, puesto que los que son heterosexuales tampoco lo hacen; pero sí que llevara una vida homosexual normal o que mostrara a su pareja sin miedos ni ocultaciones.
Seamos sinceros: la homosexualidad sigue siendo algo que esconder en muchos ámbitos y también en el deporte. Bastante menos en el deporte femenino. En esto, como en otras cosas, las mujeres nos llevan bastante ventaja a los hombres y, para ellas, lo que figure entre las piernas de su pareja no suele ser nunca motivo de vergüenza o temor propio ni de reproche ajeno.
Entre los hombres, frases como ‘esto es un deporte de hombres’ continúa pesando como una losa en la libertad de quienes han elegido el género propio para relacionarse lo hagan sin tener que esconderse absolutamente de nada.
Por mucho VAR de que nos hayamos dotado, por mucho Ojo de Halcón, cámaras súper-lentas, sistemas tecnológicos, intercomunicadores para los árbitros y demás adelantos que percibimos en el día a día, en algunas cosas… nuestro deporte todavía sigue viviendo en la prehistoria.




