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El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
VÍDEOBLOG #Minuto92: Lopy, por Víctor J. Hernández Bru.
No me gusta Lopy. En realidad, no es culpa de Lopy. O al menos no toda la culpa es suya. No me gustan ese tipo de jugadores. No me gustan los jugadores que engordan el perro, que son más fachada que interior, que priman el show sobre el trabajo, que se entregan al populismo como método para ganar adeptos.
No me gustaban ni Neymar ni Dani Alves en su etapa culé; prefería a Messi frente a Cristiano; soy más de Iniesta y de Pedri que de Ronaldinho y Vinicius.
Y además, no me gusta nada la forma de jugar de Lopy, aunque también pienso que de eso también tiene parte importante de culpa Rubi, empeñado en hacerle jugar como centrocampista ofensivo, aunque en absoluto reúne las condiciones técnicas mínimas para poder hacerlo. Lopy es un pulmón físico, un jugador poderoso que, si se controlara o si se dejara controlar, podría terminar siendo un buen mediocentro de contención, pero nunca ofensivo.
Pero todo esto son gustos que, como el trasero, cada uno tenemos el nuestro. Pero luego están las realidades. Y la primera realidad es que Lopy es incontrolable, que sólo puede encajar en la estructura de un equipo si hace lo que le viene en gana, como le ocurre a Vinicius en el Real Madrid. Y la segunda es que Lopy es el jugador que más tarjetas amarillas ha visto en la última temporada y media en la categoría, que el pasado año entró en la historia con sus 19 amonestaciones, para batir el récord histórico de la categoría en una misma temporada. Y la tercera es que es una máquina de perder balones, de regalar posesiones al contrario, que compensa en parte, pero sólo en parte, con sus recuperaciones de pelota.
Con todo esto, a mí no me sorprende lo del pasado sábado, la falta de respeto al entrenador, al público, al club y a sus compañeros, en especial al que le había de sustituir, después de haber jugado él más de dos tercios de partidos. Lopy se cree con derecho a jugar más, a jugarlo todo, a demostrar que puede contenerse aunque la realidad es que no es capaz. Y los jugadores que se creen eso, no cambian, no rectifican, no comprenden, no se convierten en Blancanieves de la noche a la mañana.
Lopy es un jugador que está a años luz por debajo de Baba como centrocampista defensivo y de Robertone como mediocentro ofensivo y, por tanto, la culpa de lo que está pasando es, en primer lugar suya, pero en un porcentaje muy alto también de Rubi, que a base de tratarnos como imbéciles y de encumbrar a jugadores muy normalitos, como el pasado año hizo con Guedes y ahora intenta hacer con Dzodic, no se ha dado cuenta de que lo de Lopy se le iba de las manos.
Rubi ahora quiere hacer como si la cosa no tuviera importancia. Y no la tendría si se quedara ahí. Pero mucho me temo que Lopy va a ser siendo Lopy, que no sólo es un jugador que no me gusta nada, sino que es un problema importante que tiene el técnico en el vestuario.




