El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
En este mismo Radioblog de ayer, dejé muy clara mi posición sobre lo que está pasando en Cataluña, sobre que lo que en realidad allí se está produciendo es un golpe de Estado y que la única salida que el gobierno y el Estado tienen es hacer cumplir la ley actuando con toda su fortaleza, puesto que el govern catalán ha actuado unilateralmente incumpliendo la legalidad.
Dicho esto, también he dicho en alguna ocasión que me parece que el FC Barcelona, un club señor y modélico en muchas cosas, es hoy una institución que navega a la deriva, comandado por una serie de personajes que albergan serias dudas sobre cuál de sus dos manos es la izquierda y cuál la derecha y en concreto por un presidente que es modelo y ejemplo de incompetencia, desconocimiento y falta de preparación.
Dicho esto, seguramente el blanco más repetido en las críticas de este conflicto y en relación con Cataluña es Gerard Piqué.
Sé que comprender la postura de Piqué en esto le es muy complicado a la mayoría de la gente. Pero no a mí. Piqué, hace unas semanas, se encaró con un periodista al que preguntó si alguna vez le ha escuchado decir que es independentista. La respuesta es evidente: Piqué jamás se ha declarado independentista. Lo que sí es Piqué es un ciudadano a favor de la autodeterminación. Claro, en esto hay muchos matices, porque no es lo mismo que Cataluña consiga una autodeterminación por vías legales que la chapuza ilegal y autoritaria que se practicó el pasado domingo.
En todo caso, Piqué dio ayer una vuelta más de tuerca, afirmando que cree que un jugador independentista puede jugar perfectamente con la selección. Y yo, la verdad, estoy de acuerdo con él. Ignoro cuáles son sus motivos para sostener esta postura, porque ayer no los explicó demasiado. Pero sí tengo claros los míos: Piqué es un ciudadano español, que deportivamente se mantiene fiel a su país. En el hipotético caso de que él prefieriera que Cataluña fuera independiente, cosa que ya ha aclarado que no es cierta, me parece absolutamente coherente que quiera seguir vistiendo la camiseta de su país mientras sea su país.
Para Piqué, si no le importara nada ni España ni los españoles, sería mucho más fácil dejar la selección y vivir rodeado de independentistas catalanes que le alabarían su postura. Pero ayer dijo que no es un independentista, que no tiene clara su postura hacia el conflicto.
La suya me parece una postura valiente, especialmente en el clima de presión y persecución que, a todos los niveles, viven los no independentistas en Cataluña.
Eso sí, mi crítica a Piqué es que sigue dando la impresión de niño malcriado e irresponsable, que ofrece una imagen de despreocupación por el conflicto, como si todo esto fuera un juego de jovenzuelos. Piqué ya no es un niño y, por tanto, debe dar ejemplo. Y ahí estoy seguro de que va a sufrir, porque Gerard se resiste con uñas y dientes a abandonar su papel de niño mal. Seguramente, todo lo que le pasa, en lo negativo, se debe a esta irresponsabilidad infantil.
A pesar de todo, creo, muy sinceramente, que con las barbaridades que se están produciendo en Cataluña, yerran el tiro quienes se ceban con Gerard Piqué, un tío sincero, valiente y que siempre se ha mostrado fiel a la selección española y a España. Creo que no hay motivos.




