
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Ayer fue el día de Corona. Y como tal, no era día de polémicas. Pero no todos los días son el de Corona. Y tampoco me resigno a pasar por alto cuestiones que, sin ser capitales, no dejan de tener su importancia.
Al Almería se le ha reclamado durante mucho tiempo que cuide un poco más los detalles, que dé si quiere recibir, que se acerque a la gente si luego pretende que la gente se acerque a él; que sea humano, cercano, cariñoso, en definitiva, que no se crea por encima del bien y del mal, porque al final, como todo el mundo, en algún momento también necesita la colaboración de los demás.
Alrededor del Almería hay bastante gente que sigue dolida por la falta de detalles en los momentos importantes. Hay quien no entiende que la figura de Juan Rojas no tenga un mayor reconocimiento por parte de la entidad, que José Ortiz se marchara por la puerta de atrás, que el fundador del club, Guillermo Blanes, viva apartado de su día a día, que a Francisco lo despidieran al pie de la escalerilla de un avión y que el presidente no se dignara ni a recibirlo después.
Este verano, todo parecía indicar que el club había aprendido la lección: una campaña de abonos cercana, precios populares y detalles en los abonos para el aficionado, un equipo que responde bastante al gusto y peticiones de la grada, una cara amable como la de Lorena García al frente de las relaciones sociales y mayor presencial social de los representantes del club, a todos los niveles.
Sin embargo, el invierno parece haber llegado y, con él, también se han enfriado los propósitos, las acciones y también el corazón del Almería. Ayer vivimos dos muestras de ello. La primera y más importante es la ausencia del presidente, Alfonso García Gabarrón en el acto de despedida de Corona. No me cabe duda de que Alfonso tendría algo importante que hacer ese día y a esa hora. Él dirige un imperio empresarial y su tiempo en realidad no siempre es suyo. Pero hay mil maneras de ser cercano y cariñoso. Si realmente no podía coger un vuelo y estar junto a su capitán, junto al futbolista que le ha acompañado en los diez últimos años, podía haber mandado un vídeo o haber tenido cualquier otro detalle.
Menos importante, pero también significativo, es que a mediodía, el club no se dignó a mandar a la Tertulia del Minuto 92, aquí en Radio Marca, al futbolista que desde el lunes estaba comprometido a venir. No era fácil, porque la plantilla tenía una comida de despedida a Corona, pero sin duda que hay salidas y remedios mejores que el que el responsable del programa se entere diez minutos antes y por boca de un compañero, sin que nadie del club lo llamase directamente para comunicarle el problema y ofrecerle una solución.
Tristemente, a pesar del espejismo de este verano, al Almería le siguen faltando muchos detalles, patrones de comportamiento, humanidad en el trato con las personas. Lo han intentado, hay que reconocerlo, pero a la primera de cambio, han vuelto a las andadas. El respeto, amigos, es una cualidad mutua, no una vía de dirección única.




