
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Vivimos en un momento del año en el que los medios de comunicación somos utilizados por representantes, clubes y jugadores para crear demanda de negocio.
Suena fuerte, ¿no? Pues es así, como lo cuento. La escena de un representante o un directivo llamando a un club para decir que tal o cual jugador tiene una oferta de tal o cual equipo es habitual, diría que constante, diaria.
A partir de ahí, los medios tenemos dos opciones: o contrastar la noticia, con lo cual corremos el riesgo de descubrir que es un bulo y sin quedarnos sin lo que, en realidad, no era una noticia; o tirar para adelante y que sea lo que la providencia quiera.
Desde hace años, he aprendido a no dudar de las noticias de ningún medio de comunicación; al final y al cabo todos somos compañeros y sabemos a qué atenernos con esto del periodismo, de las presiones, de los intereses y de cómo, en realidad, se configura una noticia.
Y sin salirme de esa líneas, sinceramente me ha llamado mucho la atención la noticia de que un fondo de inversión americano ha preguntado por el Almería con la intención de comprarlo.
Y me ha llamado la atención porque la auténtica noticia es que no hay noticia; entendiéndose como noticia algo novedoso y relevante.
Fondos de inversión, intermediarios, grandes fortunas y jeques qataríes preguntan un día sí y otro también no ya por el Almería sino por cualquier equipo español y de cualquier otro país.
No quisiera ni pensar en la conjunción de dos factores que se han dado esta semana: por un lado, la ausencia de fichajes en el primer equipo rojiblanco y, por otro, la noticia de este presunto interés por comprar el Almería
Cualquiera que sepa un poco de esto es consciente de que esa noticia no habría llegado jamás a un medio de comunicación si no es filtrada por el propio club. A partir de ahí, la noticia puede ser verdad o mentira, pero la realidad es que es una herramienta que puede generar interés en otros posibles compradores.
Si el Almería no ficha y además filtra noticias que pueden incitar a que posibles compradores se interesen por él, no haría falta ser Premio Nóbel para deducir que es el Almería el que se ha puesto en el mercado.
Sin duda, una conjetura como otra cualquiera, aunque la conjunción de elementos no deje de ser, en cierto modo, tan inquietante como las costumbres higiénicas del seleccionador alemán.




