
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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Lo dije la semana pasada, tras la victoria ante el Lugo, y lo repito ahora después del empate frente al Nástic: da gusto tener un entrenador.
Minutos después del partido del sábado, en sala de prensa, a Lucas le preguntaban sobre la carambola diabólica de haber perdido puntos de la misma manera que los había ganado una semana antes, con un penalti parado por el portero.
La respuesta de Lucas es la de un entrenador veterano, de alguien que sabe lo que se hace, de quien se sabe la lección y domina la situación. El granadino se limitó a responder: “Segunda División”.
No hay nada en esta categoría que le parezca raro a Lucas, nada que se le escape, que le resulte misterioso. Hoy en día, uno ve jugar al Almería y ve a un equipo de fútbol; un equipo trabajado, en el que todos saben lo que tienen que hacer y lo hacen, en el que cada cual está utilizado en su puesto, en el que los experimentos se hacen en los entrenamientos y en los partidos se va sobre seguro; en el que, si se apura, los cambios son los que están en la mente de todos, sin ejercicios de genialidad, sin querer ser el más listo de la clase en cada acción.
El Almería del sábado se hizo merecedor del empate en la primera parte del pasado sábado y fue mejor que su rival en la segunda. Y no se llevó los puntos por lo que detalló su técnico en sala de prensa, porque esto es Segunda División y aquí estas cosas pasan.
Y ojo, todo ello, con trece jugadores profesionales a su disposición para elaborar la convocatoria. El día que el presidente se rasque el bolsillo y le dé a Lucas un equipo completo en lugar de uno a la mitad, seguramente los objetivos se elevarán de manera automática.
Porque esas cosas… también pasan en Segunda División.



