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El Circuito Costa de Almería se estrena con 300 partidos

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Las jóvenes promesas de la raqueta de Almería y provincias cercanas han tenido la oportunidad de demostrar su nivel a lo largo de cuatro fines de semana.

La ilusión, ganas de aprender y los nervios estuvieron presentes en los 300 partidos que se disputaron a lo largo de cuatro fines de semana, durante la primera edición del Circuito Costa de Almería celebrado desde octubre en el Club de Tenis Almería, donde pequeños detalles decidieron los duelos más igualados pero, en común, todos se llevaron a casa las grandes enseñanzas aprendidas.

En la categoría benjamín masculina triunfó Leo Vidaña, siendo Carlos Ferre subcampeón, mientras que en la de benjamín femenina se impuso Andreea Sanciu, terminando segunda Valeria Pedraza y, dentro de la competición alevín masculina, Jorge Díaz ganó la final a Javier Torres.

Andrea Vladimirova se proclamó campeona en el cuadro alevín masculina, haciéndose María Vizcaíno con el subcampeonato, venciendo Javier Garrido a nivel infantil masculino, logrando Juan Lao la segunda plaza.
Mar Pérez obtuvo la victoria en categoría infantil femenina, por delante Gloria Cortés, entretanto Javier Garrido fue el mejor en cadete masculina, en la que Juan Lao también acabó subcampeón, imponiéndose Marta Díaz en cadete femenina con segundo puesto para Marta Morales.

Entre las lecciones que aprendieron los participantes estuvieron los marcadores, el lado del saque o los cambios de pista, que son los deberes más complicados para los benjamines y alevines de primer año. Si a eso se suma igualdad y se debe decidir en el ‘tie-break’, el reto es mayor.
Porque el desempate tenístico, que fue inventado por el juez de silla James Van Alen en 1965, resultó clave en las rondas finales. Así, se volvió a ver la esencia, para lo bueno y lo malo, teniendo en cuenta que, en esos instantes, los nervios se pueden observar fuera de la pista con las familias que acompañan al niño.
Igualmente se apreció en la tierra batida, en la que cualquier detalle cambia de rumbo el partido, empezando la fortaleza mental para niños y adultos, como aguantar una bola más, evitar un error no forzado o no distraerse. El público tampoco puede olvidar no romper el ambiente de biblioteca. Es una nueva lección a los principiantes familiares, tratándose de una prueba de la capacidad de transmitir emociones de los familiares a los niños.

En esa línea de deportividad, no es recomendable seguir al jugador en el intercambio de lado o hacer indicaciones técnicas. Un hecho curioso, puesto que la mayoría de familiares no han visto en directo un partido profesional nunca, pero la implicación llega a tal punto que parecen transmitir una vida ligada al ‘deporte blanco’ y haber crecido en la ‘Centre Court’ de Wimbledon. Pese a la intensidad y la emoción, al final siempre prevaleció la deportividad y los choques de raquetas entre los rivales estuvieron seguidos de las enhorabuenas de las familias a los jóvenes contrarios. Esa fue la mejor escuela a la que pudieron asistir durante cuatro fines de semana. Cuando salieron de casa pensaban en ganar y, a la vuelta, algunos participantes no son conscientes de que se llevan la mejor de las victorias, que es la enseñanza del respeto y la deportividad que transmite el tenis. Todo ello se vivió en el Circuito Costa de Almería, que promete regresar en 2021 con más emociones.

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