
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Confesaré que no tengo ni idea de si futbolísticamente es más adecuado el 4-4-2 o el 5-2-3 o incluso el 4-3-3. Y ciertamente tampoco voy a decir que sea algo que me quite el sueño. He pensado siempre que ese tipo de decisiones corresponden exclusivamente al entrenador, aunque es evidente que, de un tiempo a esta parte, aficionados y periodistas tenemos barra libre para opinar de esas cosas, cada cual con la preparación que sea capaz de poner encima de la mesa.
Aquello de que cada español lleva dentro un médico y un entrenador de fútbol tiene cada día más vigencia.
Ayer pudimos escuchar, en la Tertulia del Minuto 92, las opiniones de dos entrenadores diferentes: uno que sostiene que es intolerable que un equipo juegue con cinco defensas en casa, por la sensación de miedo que se traslada (llegó a usarse el término ‘cagómetro’); mientras que el otro recordaba que el Almería de Gorosito no conoce la derrota con cinco defensas y no ha sido capaz de ganar ni un solo partido con cuatro zagueros.
Entenderéis que, así las cosas, no vaya a ser yo, con mi limitado bagaje técnico-táctico, el que me introduzca gratuitamente en ese berenjenal.
Pero una cosa sí os diré: capaz sería de apostar dedo y medio de la mano a que, si el Almería gana el domingo, habrá unanimidad en que el sistema habrá sido el más adecuado, haya sido el que haya sido el dibujo; mientras que si no se supera al Girona, todo el mundo coincidirá en que Gorosito la ha pifiado en el planteamiento.
Así las cosas, yo si fuera el técnico argentino, me la jugaría con lo que me dictase mi conciencia y mi conocimiento de la materia. Al fin y al cabo, a la hora de echarle barro encima al entrenador, tampoco suele haber demasiados miramientos.



