RadioBlog: Minuto 92

Salvo milagro

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

He de reconocer que no tengo mucha afición a las predicciones. Y no la tengo porque, cada vez que hago una, quedo tan lejos de que se cumpla como en ridículo.

Pero la verdad es que, visto lo visto, y espero equivocarme también esta vez, tengo muy pocas razones que el Almería no esté ya, virtualmente, en Segunda División B.

A pesar del legítimo deber y derecho del aficionado rojiblanco de asirse a cualquier remota posibilidad de permanencia, la realidad es que en la jornada intersemanal hemos visto a todo el mundo cumplir con su obligación salvo al Almería.

Y de esa realidad extraigo yo dos conclusiones: la primera es que el Almería es el equipo que menos claro tiene lo que tiene que hacer; y la segunda es que nada me invita a pensar que quienes se han mostrado tan preclaros en miércoles, vayan a ciscarla ahora en fin de semana.

Los últimos tres minutos de partido el pasado miércoles son un perfecto resumen de la realidad en la que nos movemos. En ellos, hubo un equipo que actuó como un equipo, con oficio, veteranía, templanza y eficacia. Sabía la Ponferradina que si el Almería hacía lo mismo que él, si cosechaba el mismo resultado, tendría pie y medio en Segunda.

A la Ponfe sólo le valía hacer algo más que el Almería, pero claro, si se ponía por delante en el marcador, presionaría a los de Soriano para que hicieran lo propio. Y esa igualdad de resultados no le valía a los del Bierzo. Así que esperaron a que el partido del Almería estuviera muerto para hacer sus deberes. La acción adecuada en el momento justo. Y sin reacción para la UDA.

El equipo de Soriano, en cambio, hizo todo lo contrario: no saber ni qué es lo que le convenía ni intuir dónde estaba el peligro de su partido… y del de su rival.

El Almería salió, y lo dijimos incluso antes de empezar, con un equipo perfectamente diseñado para buscar el empate a cero, que fue justo el objetivo que consiguió: con cinco defensas y tres pivotes defensivos. Total, ocho piezas de conservación y retaguardia.

El problema es que, buscando y conformándose con el empate, el Almería parecía ignorar la realidad de que, si la Ponfe vencía, los rojiblancos dejarían de depender de sí mismos.

Y así nos vemos. Ahora al Almería le restan dos partidos y cualquier opción de salvación pasa por ganar ambos, incluso el que tendrá en la última jornada ante un Córdoba que se jugará la vida, y que la Ponfe, que tan claras ha demostrado tener las ideas el pasado miércoles, pinche o bien en Tenerife, donde los locales no se jugarán nada, o en su casa en la última jornada.

Si dibujado este panorama, alguien ve razones para el optimismo… aquí estoy para que me abduzca.

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