
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
Baloncesto, balonmano, fútbol sala y voleibol almeriense.
- Unicaja Costa de Almería eleva aun más el nivel de la Superliga Española fichando al mítico opuesto portugués.
Marco Ferreira, de 34 años y 18 temporadas al máximo nivel, por fin recaba en España en el Costa de Almería tras haber pasado por 14 clubes y 8 países. Ferreira es todo un referente de la selección absoluta, se trata de una incorporación de las de más alto nivel a lo largo de la historia del club blanquiverde. El jugador declaraba en relación a lo que supone este nuevo reto en relación con su veteranía que “no tengo ninguna presión en ese sentido, ya que no me considero y ni siquiera me identifico con una estrella”. Lo tiene claro y eso ha marcado su trayectoria: “Creo en el trabajo y la dedicación, y la única presión que puedo sentir es la presión de ser mejor cada día que pasa, en lo que sea”. De hecho, da vuelta a la tortilla: “Eso creo que es una buena y sana presión”.
Apenas ha tenido dudas en tomar la decisión de elegir a Unicaja Costa de Almería porque, “sinceramente, quería seguir jugando en Europa y el contacto fue muy fácil y directo, algo que me agradó y que me hizo tener una buena impresión y sensación acerca de explotar esta oportunidad, así que lo acepté con mucha facilidad”, asegura de modo textual.
Sobre los colores que va a defender a partir de septiembre, “conozco perfectamente la historia del club, sus logros y sus títulos”, dice de modo literal, y a partir de ahí se fija el punto de mira: “Espero poder aportar de la mejor manera posible y ayudar al equipo, al grupo y al club a conseguir sus objetivos”. A la afición, “seremos muy felices esta temporada, con muchos momentos hermosos”.
De hecho, Ferreira llega preparado para poner en pie el Moisés Ruiz: “Me encuentro en un momento donde tengo las mismas ganas de trabajar y ganar, la misma determinación y la misma pasión que siempre, pero todo esto con más experiencia de vida y carrera”. A la frase le cabe la lectura de que se trata de una versión mejorada de si mismo, opuesto letal en ataque, con un saque temible y muy fuerte en bloqueo, que remata a una altura de vértigo gracias a sus dos metros y tres centímetros y su imponente salto, potencia en estado puro, acompasada de depurada técnica individual: “Me quedo con todo lo vivido porque tanto lo bueno como lo malo son importantes en mi desarrollo y evolución”.
Echando la vista atrás, sus primeros pasos tuvieron continuidad en Portugal, en donde a los tres años de debutar en Benfica pasó a formar parte de Marítimo y de Bastardo, una campaña en cada uno, y de Machico, dos años, antes de salir de su país. Primer destino fuera, Francia (Orange Nassau), seguido de Italia (BCC-NEP Castellana Grotte), Marco volvió a la liga portuguesa a través del club al que más veces a regresado, con un total de cuatro etapas, el Sporting Clube de Espinho. De hecho, jugó en Toulouse en el primer paréntesis, en Siena y Corea en el segundo paréntesis, y en Qatar (Al-Rayyan) y Emiratos Árabes (Al Jazira) en el tercero. Su carrera se completa en Polonia, de donde procede. Siete títulos de clubes y dos de selecciones, es una pieza perfecta para el puzzle verde.




