DestacadasJavi MontoyaMás deporte

BLOG #BarraLibre: ‘Volver (otra vez)’, por Javier Montoya Lozano

Noticias descatadas del Deporte Almeriense

El resto del deporte de nuestra provincia

 

Da igual que pasen 20 años, como reza el tango de Gardel, o casi dos o sólo un par de meses: lo importante es volver. Porque la vida es un viaje de ida y vuelta, nadie viene para quedarse y todos nos vamos; no sé si por donde vinimos, pero nos vamos. Así que aquí estoy de nuevo contando historias, que los futboleros criticarán porque me sigo enrollando demasiado con otros temas y, cuando por fin llegue al fútbol y la UDA, otros dirán que sólo hablo de ello y no toco otros deportes y temas. Pero es que este blog va de eso, hago lo que puedo.

Adivinaba días atrás el parpadeo de las luces que a lo lejos iban marcando mi retorno. No pudo ser hace un par de domingos porque me dejé liar y lo vi en el bar/pub, haciendo honor a los orígenes hace la friolera de casi dos décadas de este humilde columnista y su barra libre. Si me conoces un poco sabrás que mi afición por el equipo de mi tierra empezó antes de eso pero después de hacerme, siendo un niño, aficionado a la Real. Así que la visita de su filial, con el gran Xabi Alonso de entrenador, era ocasión para no dejarlo pasar más y volver, con la frente aún más marchita y despejada, al estadio tras casi dos años de ausencia mayormente obligada.

Las luces ya no son pálidos reflejos, pero el marcador sigue fallando más que mi ordenador –el mío tiene arreglo, el del estadio parece que no-. El rojo que ahora impera y sustituye al azul del Mediterráneo fue trasfondo ideal para enmarcar mi regreso al primer y segundo amor –no diré el orden-. Real y UDA, UDA y Real. Con otras caras y colores, pero siempre queridas. Con la edad, la llama de la pasión futbolera se me fue apagando y, para bien o mal, no lo vivo como antes. Pero volví a cantar los tres goles del Almería como cuando de niño marcaban Aldridge o Kodro y reprimí el de la Real B como cuando marcó Imanol al Madrid mientras yo veía el partido en el bar de mi pueblo lleno de adultos merengues.

Porque, aunque el olvido que todo destruye haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón. Y así, una y otra vez y otra vez…

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba