
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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El club aragonés, que ha malgastado 12,8 millones en confeccionar una plantilla fallida, está a seis puntos de la permanencia y ha vuelto a llamar a quien ya lo salvara en el pasado.
El Real Zaragoza vive su temporada más terrorífica. Trece años después de su descenso a Segunda División, el club aragonés ha tenido por fin una ventaja de la que carecía: dinero. Al cierre del mercado de invierno, la SAD contaba con el quinto límite salarial más alto de la categoría, 12,8 millones de euros, una posición financiera privilegiada que, sin embargo, no ha servido para nada. El equipo está a seis puntos de la salvación, dos menos que hace quince días, y se enfrenta al escenario más crítico de su historia.
El despilfarro ha sido histórico. Las inversiones fallidas, las apuestas equivocadas y un concepto de plantilla incomprensible se han llevado por delante al arquitecto del desatino, Txema Indias, y a dos entrenadores: Gabi Fernández y Rubén Sellés. Con el mejor escenario económico de la etapa en Segunda, el Zaragoza ha perdido su nobleza, su valor, el buen criterio, la identidad y hasta la dignidad.
En este punto crítico, la propiedad ha recurrido a Lalo Arantegui, quien ya dirigiera los destinos deportivos del club durante tres años y medio con resultados agridulces: dos playoffs, cayendo en semifinales, un susto importante y medio año realmente malo. Arantegui dejó el recuerdo de un ejecutivo intuitivo, con olfato para descubrir talento (Borja Iglesias, Luis Suárez, Cristian Álvarez) pero también muchas sombras.
En su presentación, Arantegui fue profético: «Vengo en el peor momento de la historia del Real Zaragoza, pero vuelvo a un club con más posibilidades y potencial». Y fijó una prioridad: apurar todas las posibilidades de salvación para evitar un drama. Ahora, con el equipo al borde del abismo, el ejecutivo popular se agarra a una nueva boya para construir un proyecto a medio-largo plazo. El futuro dirá si le toca empezar la casa por los cimientos fuera o dentro del fútbol profesional.



