
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
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El jugador del juvenil fue a su primera convocatoria con el primer equipo y se quedó impactado por el dolor de una plantilla que acumula derrotas y decepciones.
Saif Eddine ‘Safi’, jugador del juvenil División de Honor, ha pasado de estar en La Cañada Atlético a verse en la lista de convocados del primer equipo de su ciudad: «Me quedé en shock cuando me dijeron que iba convocado y apenas me salieron las palabras para comunicárselo a mis padres. Sigo flipando aún».
El jugador, varios días después de la experiencia, indicó que «se me pone la piel de gallina. Nunca pensé que pasaría algo ni parecido. Es una locura. Estoy que no me lo creo y, sobre todo, estoy muy agradecido por esta oportunidad».
Safi vivió 24 horas inolvidables: «Lo que más me ha sorprendido son las personas que hay en ese vestuario y lo que me han ayudado como persona, no como futbolista. Todos. Melero y Luis Suárez fueron los que más hablaron conmigo. Luis es para mí y para muchos el mejor delantero de la competición y además es muy buena gente; me comentó que curiosamente su primera convocatoria con el Granada fue en el Carlos Tartiere de Oviedo, como yo. Me dijeron que no cambiara nada de lo que ya hacía porque por eso había ido con ellos».
No jugó en el campo pero sí fuera del terreno de juego: «Intenté normalizar todo lo posible el partido y protesté y lo viví igual que si estuviera con el juvenil, con la misma pasión. Traté de apoyar desde fuera lo máximo posible, con palmaditas, arengas y ánimos. No olvidaré jamás el sprint de 20 metros que me pegué para abrazar a Suárez cuanto anotó el gol del empate; fue el abrazo más intenso de mi vida. No me lo creía que estuviera con un jugador tan bueno y que se merece todo lo bueno que le ocurra porque trabaja muchísimo».
En este partido pudo vivir de primera mano todas las caras del fútbol, también la amarga: «Cuando no estás en el vestuario no sabes cómo le duele al equipo una derrota. Se produce un silencio absoluto y ves cómo hay jugadores que no pueden más. Nadie habla ni con su familia. Algunos hasta cuesta mirarles a la cara porque el sufrimiento es extremo», detalla Safi.
Y una vez acabada la experiencia de su vida, el futbolista ha reconocido lo que hizo con esa camiseta rojiblanca que tanto simboliza: «Se la di a mis padres porque nadie sabe lo que se han sacrificado por mí; a veces para comprarme unas botas de fútbol o una camiseta han tenido que recortar gastos y todo lo que haga será siempre para ellos».




