
Noticias descatadas del Deporte Almeriense
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
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POR VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU.
Tengo que reconocer que estoy aún conmovido, conmocionado con lo sucedido la pasada semana en el Club de Tenis Almería. Vaya por delante que sí, que ni soy objetivo en general ni lo soy en esto en particular; ni ninguna gana tengo de serlo.
Crecí entre las pistas de tierra batida del Club de Tenis Almería, miré al aro en su pista polideportiva, corrí torpemente la banda de su mini campo de fútbol de hierba, le di una y otra vez a la pelota contra su frontón, jugué miles de partidos y cientos de torneos allí, siempre con más miedo que vergüenza y al mismo tiempo con menos cabeza que Rafael Rufián, recorrí los montes circundantes en inolvidables excursiones, canté los goles de mi equipo ante la tele de sus salones sociales, me quedé a dormir alguna noche furtivamente en su gimnasio, tomé el sol e intenté ligar sin éxito en su piscina, si al televisivo Paco Grande flipar ante el diluvio que interrumpió aquel programa de Objetivo 92 en una tierra de la que le habían dicho que no llovía nunca y, sin duda, soy lo que soy, en parte, por lo que allí viví y aprendí.
El Club de Tenis Almería es mucho más que una institución deportiva; es una forma de vida, una escuela de vida.
Y al mismo tiempo es una institución a la que la vida no le ha devuelto todo lo que ha dado. En aquella infancia mía, un desgraciadísimo accidente supuso un escollo que marcó su desarrollo futuro en negativo. Todos los que vivimos aquello, en los 90, volvimos a recordarlo la pasada semana, cuando nos enteramos del fallecimiento de su nuevo responsables de mantenimiento, cuando estaba trabajando sobre un Dúmper.
Tras una profunda crisis, cuando me aseguran que el club vuelve a remontar y a querer ser lo que fue, una nueva tragedia ha conmocionado a sus socios y al mundo del tenis en general.
Obviamente, nuestro apoyo máximo, para empezar a la familia de José Gutiérrez, pero también a la directiva del club, un grupo de gente joven con ganas de devolver todo lo que recibieron de niños, y en general a los socios de la entidad.
Tengo claro que hacen falta muchas tragedias para hacer tambalear a esta institución. Ésta, que se vivió la pasada semana, fue un golpe durísimo. Con trabajo, fe, ilusión y constancia, como siempre, el Club de Tenis Almería se sobrepondrá y, seguro, sabrá apoyar como merece a la familia de José, un currante, me dicen, que excepcional en todas sus facetas.




