RadioBlog: Minuto 92

La suspensión de Carrillo, la información y los errores

El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru

Con el lío que tiene a su alrededor esta semana el Almería, el triste empate ante la Ponfe, las declaraciones explosivas del presidente, las precauciones de los jugadores a la hora de responderle, la ‘final’ por evitar el farolillo de este sábado en Bilbao y la enfermería que sigue siendo el camarote de los hermanos Marx, ha pasado bastante desapercibido el hecho de que Joan Carrillo va a estar tres semanas sin poder sentarse en el banquillo.

Que a un entrenador lo expulsen no deja de ser algo más o menos habitual en el fútbol. Sin embargo, que el Comité de Competición dictamine que esa expulsión supone tres partidos de sanción es algo bastante más grave. Una de dos: o lo que hizo Carrillo fue bastante más relevante que una mera protesta o alguien en los comités le sigue pasando no sé qué facturas al Almería.

Las malas lenguas se temían el otro día que Carrillo no llegue a tiempo para cumplir su sanción. No parece que vayan por ahí los tiros, si se me permite la desafortunada expresión en esta semana, puesto que el presidente ha apuntado más bien a los jugadores… por ahora.

El caso es que el técnico catalán lleva tres puntos de doce posibles, una marca que no hay duda que quiebra hasta al sistema nervioso más férreo. Y quizás su expulsión y lo que pudiera haber pasado después de la misma, que terminó en el Comité con esos tres encuentros de castigo, tengan algo que ver con eso de los nervios.

Hasta cierto punto es comprensible. Pero lo que me llama la atención es la capacidad que tiene el Almería para rodear a todos sus asuntos de una nube de oscuridad, de poca claridad, de incertidumbre desde el punto de vista informativo. Ser seguidor del Almería es un acto de fe en sí mismo.

Cuando un futbolista se lesiona rara vez sabemos qué es lo que le ha pasado o para cuánto tiempo tiene. Luego, terminan reapareciendo en los entrenos, como ayer Fran Vélez, por sorpresa y sin que haya tampoco explicaciones. Y luego está esto de las sanciones, que se une a la poca vocación que tienen todos: futbolistas, técnicos y directivos, de acercarse a la prensa y, por medio de ella, a la afición.

Acaso sea cierto temor o respeto, el miedo a equivocarse delante de la gente, ante los medios. Por eso tiene especial valor las palabras que el otro día pronunció Mariano Blanco aquí, en la Tertulia del Minuto 92, cuando reconoció que a veces se equivocan. No es una gran revelación, puesto que eso es algo que ya sabíamos, puesto que todos nos equivocamos y mucho; sobre todo nosotros, los periodistas.

A más de uno le vendría bien la terapia de Bart Simpson: escribir en la pizarra cien veces aquello de ‘me he equivocado’. Verían que no se cae a trozos el dedo que sostiene la tiza.

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