
El Radio Blog, por Victor J. Hernandez Bru
Podríamos hablar hoy del Almería y de su partido, o algo así, de ayer en el Mediterráneo. Pero es lunes y eso ya es bastante duro. Así que os hablaré de ese tipo humilde, sencillo, sincero, currante como el que más, español y catalán, razonable hasta la extenuación y además brillante, el más brillante en lo suyo.
Pau Gasol nos ha vuelto a inyectar españolidad en vena, liderando a un equipo y a una generación, la de los 80, cuyas campanadas suenan ya a despedida, pero que se resisten a dejar de tocar.
No sé si me da más gusto ver a Pau en la pista o escucharlo hablar. Jugando a baloncesto es el mejor, no hay duda: trabajador, inteligente, líder y regular en todas las facetas del juego. Pero hablando, hablando es superior.
Escuchar a Gasol decir que se siente español y catalán, pero no una cosa delante de la otra, sino ambas por igual, es algo tan rotundo como lógico, tan aplastante como satisfactorio en un momento en el que cada uno utiliza la nacionalidad a su antojo y según sus intereses.
Su espíritu de equipo, su ausencia de afán de protagonismo, su fortaleza mental para liderar a un grupo de manera natural y su cercanía y cariño permanente lo convierten en un líder y un anti divo al mismo tiempo.
El otro día oí a alguien decir que Vicente Del Bosque debería dimitir como seleccionador y ser nombrado inmediatamente presidente del gobierno. No me cabe ninguna duda de que Gasol, con su lógica y su visión, sería un gran presidente: del Gobierno español… y del catalán.




